FREE-WILi 2 es una multiherramienta portátil de hardware abierto que reúne un laboratorio completo de hacking embebido en un solo dispositivo. Adentro trae dos microcontroladores RP2350B, un ESP32-C5, una FPGA Lattice iCE40UP5K y una Raspberry Pi CM0 que corre Linux. Está pensada para quienes hacen hacking de hardware, pruebas de penetración y desarrollo de sistemas embebidos, y sirve para pruebas inalámbricas, depuración de hardware, control en tiempo real y desarrollo electrónico desde el mismo equipo.
La placa integra un set de radios e interfaces que normalmente exigiría un escritorio lleno de módulos. El ESP32-C5 aporta WiFi 6 de doble banda, Bluetooth LE y 802.15.4. El módulo STM32WLE5JC maneja la radio LoRa SX126x, y el CC1101 cubre las comunicaciones sub-GHz. El ST25R3916B se encarga de NFC y RFID, así que se pueden leer, clonar o emular etiquetas. La FPGA iCE40UP5K tiene todos sus pines expuestos y 8 MB de SRAM dedicada para experimentos con lógica propia.
Dos RP2350 y una Raspberry Pi CM0 para el cómputo
El centro del sistema son dos chips Raspberry Pi RP2350B. Uno maneja los controles principales y el otro se dedica a la pantalla táctil de 3,5 pulgadas y 480x320 píxeles. Para las tareas más pesadas está el módulo Raspberry Pi CM0, con un SoC Broadcom BCM2710A1 (CPU Cortex-A53 de cuatro núcleos a 1,0 GHz), 512 MB de RAM LPDDR2 y 8 o 16 GB de almacenamiento eMMC. Ese módulo corre un Linux completo de 64 bits, de modo que se pueden lanzar scripts de Python de cierto tamaño directamente en el dispositivo.
En conectividad trae 3 puertos USB host. Dos van a 12 Mbps conectados al RP2350 de la pantalla y uno a 480 Mbps conectado a la CM0. Para el banco de pruebas ofrece 13 GPIO con SPI, I2C y UART, con voltaje de E/S seleccionable por software. Suma 4 entradas analógicas de 0 a 5 V con búfer de amplificador operacional, PGA y comparador de ventana, y 2 salidas analógicas de 0 a cerca de 4,84 V a 25 kHz. El bus CAN FD llega hasta 8 Mbit/s con un transceptor CAN SIC.
¿Para qué sirve la fuente programable?
Una de las funciones que más interesa a quien hace hacking de hardware es la fuente programable de 5,5 V y 1,5 A con crowbar por MOSFET. Con ella se puede hacer voltage glitching, una técnica que provoca caídas de voltaje breves para probar la robustez de un dispositivo. La batería es de 3.000 mAh con carga que reconoce el puerto USB, y el consumo en reposo es de 60 µA. Todo cabe en una carcasa de 152,4 x 78,9 x 22,3 mm que pesa 290 gramos, con 14 botones de tipo gamer para manejarla.
El firmware de fábrica expone una CLI por USB, una interfaz gráfica en el propio equipo y la API OneWili, que se controla desde Python, Rust o C/C++. El dispositivo también puede ejecutar código generado por modelos de lenguaje directamente en la placa, lo que lo vuelve útil para experimentar con IA aplicada al hardware. Para revisar ejemplos y bibliotecas, el punto de partida es el repositorio de código del proyecto.
La interfaz gráfica de FREE-WILi 2 muestra los registros de los dispositivos I2C conectados y ofrece controles gráficos para interactuar con los componentes. También se puede configurar la conexión a la API de Claude para usar modelos de IA desde el mismo equipo, tanto para depurar como para prototipar ideas rápido.
Con todo esto en un equipo portátil ya no hace falta cargar un banco de pruebas completo. Desde un solo instrumento se pueden probar radios, leer etiquetas NFC, depurar por I2C e intentar un voltage glitching. Al tener dos RP2350 separados, la interfaz no frena los procesos principales.
¿Cuánto cuesta y cuándo llega?
La placa es de hardware abierto, así que los diseños se pueden estudiar y adaptar. El precio de preventa de la edición Founder es de 400 dólares, con despachos previstos para el cuarto trimestre de 2026.





