Las placas de Raspberry Pi quedan atadas por firmware al tamaño de memoria con el que salieron de fábrica, y eso alcanza tanto a las ampliaciones como a las reparaciones. Lo confirmó PhilE, identificado como Raspberry Pi Engineer & Forum Moderator, en una respuesta del foro oficial de la compañía que recogió Tom's Hardware el 22 de septiembre. La empresa lleva tiempo, según el moderador, "atando los equipos a su tamaño de RAM original", y la razón que entrega es la confiabilidad del producto.

PhilE expuso el argumento de la compañía sin rodeos.

"Si la mano de obra es lo bastante barata, puede haber una ganancia financiera menor en comprar una pieza con, digamos, un componente de 2 GB, cambiarlo por uno de 8 GB de origen dudoso y revenderlo como un equipo de 8 GB", dijo el moderador del foro. "Sin embargo, esto trae un elemento de riesgo para el usuario, la placa no ha sido probada por nosotros, y es una carga de soporte potencial para nosotros, con clientes que se quejan de equipos poco confiables. Por lo tanto eliminamos el incentivo comercial atando los equipos a su tamaño de RAM original."

¿Sirve cambiar por un chip de la misma capacidad?

Tampoco. El firmware graba más que el tamaño de la memoria. Según PhilE, quedan escritos "algunos otros atributos del dispositivo, lo que significa que cambiar piezas del mismo tamaño puede no funcionar". El mismo moderador cerró la puerta a los intentos caseros con una frase corta, "no pierdan el tiempo intentándolo, no va a funcionar".

El detalle golpea a dos grupos distintos. Al que quiere subir la capacidad de su placa y al que tiene un circuito integrado de memoria fallado y quiere reemplazarlo por uno idéntico para dejar el equipo andando.

El candado es anterior al alza de la memoria

Los bloqueos de firmware sobre el reemplazo de chips de RAM empezaron a llegar en actualizaciones desde fines de 2024. Esa fecha ubica la decisión bastante antes de la escalada de precios de memoria que empujó la demanda de centros de datos para inteligencia artificial. Quien quiera esquivar el candado tendría que conseguir y grabar en su placa una versión de firmware bastante antigua, si es que sigue disponible para su modelo.

Tom's Hardware anota que la medida va a contrapelo de una empresa tan metida en el mundo maker, del hazlo tú mismo y de quien abre el equipo para modificarlo.

La comunidad propone otro camino

Jeff Geerling, una de las voces más seguidas del ecosistema Pi, planteó alternativas al bloqueo. Una es implementar un bit de garantía, parecido al que traían modelos anteriores. Otra es una marca de firmware de una sola vez que anule el soporte de las placas modificadas, en vez de impedir el cambio de entrada. Las dos dejan al usuario decidir y le trasladan el costo de esa decisión. Tom's Hardware enlaza además una tabla de consulta que permite verificar con qué configuración de RAM salió de fábrica cada placa.

Qué cambia para quien compra en Chile

Acá las placas llegan importadas y armadas, así que el efecto se ve en la reparación. Un Raspberry Pi con el chip de memoria fallado deja de ser un equipo arreglable a nivel de componente y pasa a ser un reemplazo completo, aunque el resto de la placa siga funcionando. La restricción también cierra la ruta de comprar el modelo de menor capacidad y subirlo más adelante, que es como suele armarse un proyecto por etapas cuando el presupuesto se libera de a poco.