Energía nuclear a escala casera
Las baterías nucleares son dispositivos técnicos bastante simples que, a nivel conceptual, resultan ser muy similares a los sistemas de energía solar fotovoltaica (PV). La principal diferencia radica en que utilizan la radiación emitida por un radioisótopo en lugar de depender de la radiación solar directa. Además, resulta que también es posible fabricar tu propia batería nuclear en casa, tal como lo demostró el canal de Double M Innovations al armar una versión funcional que utiliza celdas fotovoltaicas estándar combinadas con pequeños viales de tritio que actúan como la fuente principal de radiación.
Las celdas fotovoltaicas implementadas en este proyecto son del tipo amorfo y cuentan con una clasificación nominal de 2.4 V. Esto significa que, en la práctica, no son demasiado exigentes en cuanto a recibir una longitud de onda exacta, aunque esto se logra a costa de sacrificar cierta eficiencia general en la conversión de energía. Por esta misma razón, este tipo de celdas se encuentran generalmente instaladas en calculadoras de escritorio que funcionan con energía solar. Por otro lado, los viales de tritio incorporan un recubrimiento interno a base de fósforo que es responsable de hacerlos brillar de forma continua. Con un par de estos viales radiactivos intercalados directamente entre dos celdas amorfas, el resultado es que obtienes técnicamente un dispositivo que podrías clasificar sin problemas como una "batería nuclear".
Dado que cuenta con una vida media de aproximadamente 12 años, el tritio no es un elemento increíblemente radiactivo, por lo que el resplandor emitido por el fósforo interno tampoco es realmente visible a simple vista bajo la luz del día. Con esta batería de fabricación casera (DIY) completamente envuelta en papel de aluminio para bloquear la luz exterior y aislarla por completo, el sistema efectivamente parece generar cierta corriente eléctrica medible en el rango de los nanoamperios, entregando un voltaje de celda individual y en configuración serie de aproximadamente 0.5 V.
Para complementar el circuito, se conectó un condensador con una clasificación de 170 VAC con el objetivo de acumular algo de esta corriente a lo largo del tiempo, logrando medir un valor de poco menos de 3 V después de dejar el sistema en un ciclo de carga durante toda una noche. Hasta qué punto esta energía eléctrica proviene directamente del brillo del fósforo y cuánta se deriva de otras fuentes secundarias, como la radiación térmica, resulta bastante difícil de determinar con exactitud en esta configuración particular. Sin embargo, si se logra alinear un poco mejor el bandgap (la brecha de bandas) de la celda fotovoltaica con la fuente de radiación específica, se deberían poder extraer de manera constante al menos unos pocos milivatios (mW) de una batería nuclear casera, tal como se observa habitualmente en los ejemplos comerciales.
Cabe destacar que esta no es la primera vez que vemos en acción este truco de ingeniería en particular. Hace ya algunos años, se documentó cómo se utilizó una configuración de hardware similar para alimentar una consola de juegos portátil, lo cual funciona perfectamente siempre y cuando el usuario no tenga ningún inconveniente en esperar unos cuantos meses para que el dispositivo logre cargarse por completo.
Vía Hackaday.




