Anthropic, clasificada por el gobierno estadounidense como "riesgo de cadena de suministro", seguirá entregando modelos de IA a la NSA pese a esa etiqueta. La jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, aprobó personalmente el arreglo, según The New York Times.

Las agencias de inteligencia no tienen suficientes chips NVIDIA Grace Blackwell para correr los modelos actuales de OpenAI y otros proveedores. El nuevo modelo Mythos de Anthropic también opera en chips más antiguos, lo que lo convierte, según el reporte, en la única solución de corto plazo para las redes clasificadas de la NSA.

¿Por qué el Pentágono marcó a Anthropic como riesgo?

El Pentágono había clasificado previamente a Anthropic como amenaza de cadena de suministro porque la empresa se rehusó a liberar su tecnología para "cualquier uso legal". El contrato actualmente en cierre final incluye una cláusula que prohíbe que el modelo procese datos de ciudadanos estadounidenses. El polémico lenguaje "cualquier uso legal" que descarriló las conversaciones anteriores, según el reporte, no forma parte del acuerdo.

La Casa Blanca quiere usar este contrato como plantilla para futuros acuerdos con otras empresas del sector.

USD 9.000 millones adicionales para chips de IA

Por separado, la Casa Blanca aprobó USD 9.000 millones para nuevos chips de IA destinados a aliviar la escasez en el largo plazo. El Congreso aún debe ratificar la asignación.

¿Qué implica para el ecosistema de cómputo?

El acuerdo pinta una foto cruda del estado del cómputo en agencias federales: las redes clasificadas siguen dependiendo de hardware de generación anterior, mientras los Grace Blackwell se concentran en hiperescaladores comerciales. Mythos, el nuevo modelo de Anthropic optimizado para chips legacy, llega justo cuando ese gap operacional alcanza a la cúpula de inteligencia nacional estadounidense.

Para integradores LatAm la lectura indirecta es clara: la demanda institucional por hardware de gama actual sigue muy por encima de la oferta, y la cadena de aprovisionamiento de GPUs de generación anterior va a seguir tensa al menos hasta que se materialicen los USD 9.000 millones en silicio nuevo (sujeto a aprobación del Congreso).