En agosto de 1977, la Voyager 2 inició un viaje histórico que la llevó desde los gigantes del sistema solar hasta el espacio interestelar. A casi 49 años de su lanzamiento, la sonda continúa enviando datos desde una región inexplorada, operando con tecnología de finales de los años 70. Mantener esta máquina funcional es un desafío de ingeniería constante.

¿Cómo logra la NASA prolongar la misión de Voyager 2?

El pasado 4 de agosto, la NASA informó el éxito del procedimiento denominado "Big Bang". Esta intervención consistió en apagar equipos secundarios y optimizar el consumo de energía para preservar las condiciones térmicas críticas de la sonda. Gracias a este ajuste, la nave podrá mantener sus tres instrumentos científicos activos durante al menos un año adicional. La agencia planea aplicar una modificación equivalente en la Voyager 1, que enfrenta desafíos similares.

Para comprender la magnitud del desgaste, es necesario analizar el sistema de energía de la sonda. La Voyager 2 utiliza tres generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG) que convierten el calor del plutonio-238 en electricidad. Debido a la desintegración natural del isótopo, la nave pierde aproximadamente 4 W de potencia eléctrica cada año. Esta degradación es irreversible, lo que obliga a los ingenieros a priorizar constantemente qué sistemas deben permanecer encendidos.

Voyager Img 24
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La imagen superior ilustra el estado actual de la sonda mientras atraviesa el medio interestelar, un entorno donde cada vatio de energía es vital para la telemetría y la ciencia. La gestión de recursos ha sido una prioridad constante, tal como se observa en la desconexión del calentador del sistema de rayos cósmicos en 2019, una medida que permitió seguir recibiendo datos a pesar de las temperaturas extremas.

¿Qué instrumentos han sido sacrificados por ahorro energético?

A lo largo de las décadas, la NASA ha debido desconectar varios sistemas para priorizar la supervivencia de la nave. En enero de 2020, una anomalía provocó el apagado de cinco instrumentos, los cuales fueron reactivados tras un complejo proceso de recuperación. La siguiente lista detalla las desconexiones permanentes:

  • 10 de octubre y 5 de diciembre de 1989: Imaging Science Subsystem (ISS).
  • 3 de abril de 1991: Photopolarimeter Subsystem (PPS).
  • 12 de noviembre de 1998: Ultraviolet Spectrometer (UVS).
  • 1 de febrero de 2007: Infrared Interferometer Spectrometer and Radiometer (IRIS).
  • 21 de febrero de 2008: Planetary Radio Astronomy (PRA).
  • 26 de septiembre de 2024: Plasma Science (PLS).
  • 24 de marzo de 2025: Low-Energy Charged Particles (LECP).

Tras este proceso, solo tres instrumentos permanecen activos: el Cosmic Ray Subsystem (CRS), el Magnetometer (MAG) y el Plasma Wave Subsystem (PWS).

El futuro de la Voyager 2 es solitario pero trascendental. Dentro de aproximadamente 40.000 años, la nave pasará a 1,7 años luz de la estrella Ross 248. Aunque la comunicación cesará inevitablemente, la sonda continuará su viaje como un objeto humano silencioso a través de la Vía Láctea. La ingeniería actual solo retrasa lo inevitable, pero permite que el legado científico de la misión se extienda lo máximo posible.

Vía Xataka.