Tras una pausa en su costumbre de meter DOOM en aparatos que jamás fueron concebidos como consolas, Aaron Christophel cayó tentado por unos sistemas portátiles baratos en la tienda de descuento Action de su ciudad. Uno tiene forma de control y ofrece 104 juegos de las décadas de 1980 y 1990. El otro es simplemente una portátil de Pac-Man en el formato rectangular clásico. Aunque uno esperaría encontrar un chip encapsulado en resina y poco margen para intervenirlos, resulta que por dentro son bastante decentes.

¿Qué hay realmente dentro de estas consolas?

Como se aprecia también en el video de demostración, en lugar del temido encapsulado de resina, ambas portátiles usan el mismo microcontrolador sin marcar en encapsulado QFN48. Tras hurgar un poco quedó confirmado que se trata de un núcleo ARM típico: un STAR-MC1 ARMv8-M compatible con Cortex-M33, de fabricante desconocido. Sin hoja de datos a la que recurrir, sus limitaciones debieron descubrirse de forma experimental.

Entre esas limitaciones, las más grandes fueron una velocidad de reloj de 62 MHz, en vez de los 194 MHz habituales de la familia, y la ausencia de sonido. Este último problema podría tener arreglo con una mejor comprensión de lo que parece ser un conversor digital a analógico alimentado por DMA algo caprichoso. Más allá de eso, también hay que lidiar con memoria limitada y, por supuesto, con apenas 4 MB de flash, aunque el chip encargado de eso podría ser actualizable si el microcontrolador logra mapear más. A cambio se obtiene una pantalla de 320x240 y una buena cantidad de botones, lo que hay que reconocer que es agradable.

¿Por qué la diferencia de precio entre los dos modelos?

En cuanto a la diferencia de precio de alrededor de 8 dólares o 7 euros a favor de la versión de Pac-Man, esto parece deberse a que corre como firmware un emulador de arcade con licencia oficial de Bandai Namco, mientras que la unidad de 104 juegos en uno usa FlyThings y ZKSWE con un emulador de NES.

¿Cómo se compara con el DOOM original?

Vale la pena poner los números lado a lado, porque explican por qué el resultado funciona a pesar de correr sobre un microcontrolador de tienda de descuento:

CaracterísticaConsola portátil intervenidaPC mínimo de DOOM (1993)
ProcesadorARM Cortex-M33 (STAR-MC1) a 62 MHzIntel 386 a 33 MHz
Memoria de trabajoLimitada, sin hoja de datos4 MB de RAM
Almacenamiento4 MB de flash integradaDisco duro
Resolución320x240 píxeles320x200 píxeles
SonidoNo funciona por ahoraSound Blaster opcional

La coincidencia de resolución no es casualidad: el modo VGA de 320x200 con el que nació DOOM cabe cómodo en un panel de 320x240, y ese es justamente el tipo de encaje que hace viable un port sin reescribir el motor gráfico. El obstáculo real no es el pixelado sino los 4 MB de flash, un presupuesto ajustado para un juego cuyo archivo de datos original ya ocupaba buena parte de esa cifra.

¿Se puede replicar esto en Chile?

El proyecto es tan replicable como acceso se tenga al hardware, y ahí está la traba: la cadena Action no opera en América Latina, así que la consola exacta hay que buscarla por importación o entre los modelos equivalentes que llegan a ferias y tiendas de importación local, donde el mismo tipo de portátil circula bajo decenas de marcas distintas. La pista útil para quien quiera intentarlo no es el nombre del producto sino el encapsulado: un QFN48 sin marcar en la placa es señal de que hay un ARM adentro y no un chip ahogado en resina.

Todo el trabajo de ingeniería inversa, incluido el firmware, está publicado en el repositorio del proyecto en GitHub, que es el punto de partida obligado antes de abrir cualquier consola con un destornillador.