El trabajo pionero de Alan Turing y otros criptógrafos en Bletchley Park, Inglaterra, fue tan determinante para la historia tecnológica como para el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Después de unos 80 años de evolución del cómputo, esa hazaña debería caber hoy dentro de un proyecto universitario. Y eso es justamente lo que hicieron Erica Jiang, Kelvin Resch e Isabella Frank dentro del curso ECE 5760 de Cornell University.
¿Por qué una FPGA y no software corriendo en una CPU?
Si alguien anunciara hoy que hay un código por romper, la primera reacción razonable no sería montar un dispositivo electromecánico. Lo más probable es que la primera idea fuera sacar una FPGA del cajón. Los arreglos de puertas programables ejecutan lógica fija mucho más rápido que un procesador tradicional corriendo software, y aunque eso no sirve contra los esquemas RSA modernos (y para Enigma resulta enormemente excesivo), justamente ese exceso convierte al ejercicio en una oportunidad pedagógica de primer nivel para alumnos de ingeniería electrónica.
¿Qué emula exactamente el diseño?
El proyecto no se limita a la Bombe machine. Reproduce el aparato criptográfico completo que se usaba en Bletchley Park, desde la captura del mensaje cifrado hasta el descubrimiento de la clave del día empleada por el ejército alemán. Para quien quiera estudiar este capítulo de la historia técnica con perspectiva moderna, la documentación oficial del equipo es un punto de partida muy difícil de superar, con presentación final y video de demostración incluidos en el material publicado.
Contexto histórico: la máquina al otro lado del cable
Para entender por qué la Bombe era necesaria conviene revisar primero cómo operaba Enigma, la máquina con la que el ejército alemán cifraba sus mensajes durante la guerra. Hackaday tiene un explicador detallado de Enigma que cubre rotores, reflectores y el plug board, y funciona como complemento ideal para acompañar la lectura del proyecto FPGA de Cornell.




