La placa Cheap Yellow Display (CYD) se ganó un lugar entre los makers por motivos obvios: cuesta poco, viene con pantalla TFT y monta un ESP32 capaz de manejar tareas bastante más serias que el clásico Blinky. El problema histórico es la RAM, escasa en la versión de fábrica. Eso es lo que resolvió DynaMite cuando decidió convertir su CYD en una mini-TV de retrogaming.

¿Qué puede correr un CYD con PSRAM extra?

Depende del catálogo que apuntes. Sin modificaciones, la placa ejecuta sin problemas un emulador estándar de NES. Para subir a 16 bits y aprovechar Retro-Go, DynaMite necesitaba más memoria: con el chip PSRAM ya soldado, el CYD pasa a correr SNES, Sega Genesis/MegaDrive e incluso DOOM, todo desde el mismo hardware de USD 10 que se consigue en AliExpress.

¿Cómo se suelda el chip PSRAM?

El procedimiento no es trivial pero tampoco bloquea a un hobbyista con paciencia. El PCB del CYD trae un footprint vacío justamente pensado para una PSRAM opcional. DynaMite colocó el integrado sobre los pads, cortó un par de trazas para reorganizar las líneas y cerró el circuito con un bodge wire. Es la intervención típica de la cultura maker: aprovechar lo que el fabricante dejó documentado en el silkscreen del PCB y completar el camino a mano.

Audio mejorado y empaque al estilo de Los Simpson

Ya con el soldador caliente, DynaMite también cambió un par de resistencias para mejorar la salida de audio, que de fábrica viene bastante deficiente. Para sonido realmente bueno la jugada es salir por I2S, pero para una mini-consola portátil el retoque analógico alcanza.

El conjunto completo se mete dentro de una carcasa que homenajea al televisor de Los Simpson, disponible como archivo STEP y como STLs en el enlace del proyecto. DynaMite también escribió un reproductor de video propio (pensalo como el VCR del arreglo) y un launcher capaz de alternar entre el emulador, el reproductor y cualquier otra aplicación cargada como archivo .bin en la tarjeta SD.

¿Qué le falta para ser una mini-TV retro completa?

Emular consolas es solo la mitad del juego nostálgico. Si querés la experiencia completa también podés emular transmisiones de televisión abierta y, ya que estamos, sumar el canal de avance de programación, ese loop infinito de información de canales que definió la era dorada del cable.