Un periodista de New Atlas que está por comprarse un bajo nuevo quería un buen pedal multiefectos, una caja que le diera cualquier sonido sin llenar el piso de pedales chicos. El que de verdad quería costaba más de lo que su presupuesto doméstico aguantaba. Terminó armando uno con una Raspberry Pi 4 vieja, una interfaz de audio USB que tenía de sobra y ChatGPT haciendo el trabajo técnico, según contó en un artículo publicado el 13 de octubre.
TONE3000 y los modelos neuronales de amplificadores
Tras la reciente actualización V2, el autor se había topado con TONE3000, una biblioteca en línea enorme de capturas de Neural Amp Modeler (NAM). Son modelos digitales de amplificadores, gabinetes, pedales y hasta cadenas de señal completas reales, de marcas como Fender, Trace Elliot, Marshall o Boss.
En ese momento no buscaba efectos y siguió de largo. Lo que lo devolvió a TONE3000 fue Alex, del pódcast Bitflip, que le habló con entusiasmo de PiPedal. New Atlas ya había revisado la misma tecnología en el Beam Mini de Blackstar, un producto comercial que reúne miles de tonos capturados de amplificadores y pedales.
¿Qué es PiPedal?
PiPedal es una plataforma de efectos gratuita y de código abierto que convierte una Raspberry Pi 4 o 5 en una unidad multiefectos. La versión 2.0 se conecta directo con TONE3000, así que se pueden buscar y descargar capturas NAM de amplificadores, preamplificadores y pedales reales sin salir del programa. Junto a eso trae plugins de efectos convencionales de reverb, delay, chorus, compresión, ecualización, distorsión y saturación, y cambio de tono.
El autor tenía justo una Raspberry Pi 4 vieja y una interfaz de audio USB de repuesto. Lo que no tenía era mucha idea de cómo convertir eso en el equipo de efectos sofisticado que ahora veía posible.
ChatGPT hizo la instalación
Ahí, escribe, la historia deja de tratarse de una Raspberry Pi. No pasó los días siguientes leyendo documentación de audio en Linux, discusiones de GitHub y manuales de MIDI, como habría hecho antes. Describió lo que quería. ChatGPT descargó, instaló y configuró el software, diagnosticó lo que no funcionaba, ajustó parámetros y fue convirtiendo de a poco un montón de hardware sobrante en un procesador de efectos.
Le pidió que arrancara directo en la configuración del pedal, y lo hizo. Le pidió un sonido de bajo para Sledgehammer, y también. Según el autor, se le puede pasar una lista de 40 canciones y pedirle un preset para cada una, y lo resuelve en pocos minutos.
En un par de horas tenía un pedal multiefectos con presets por canción, combinaciones de amplificador y gabinete, cadenas de efectos y una interfaz táctil en su iPad. Con un controlador MIDI de pie de seis botones, desde el punto de vista del músico se comporta como un pedal convencional.
¿Qué tan bien suena?
Los sonidos son muy buenos, según el autor. New Atlas ya había destacado el modelado de amplificadores con redes neuronales en 2020, y hoy es tan bueno que Alex y Stephen, en Bitflip, comentan que en comparaciones a ciegas cuesta mucho distinguirlo del equipo original.
A grandes rasgos, el autor armó sin proponérselo un pariente de código abierto de algo como el Quad Cortex de Neural DSP, solo que el suyo está repartido entre una Pi, una interfaz, una tableta y un controlador en vez de ir dentro de un aparato único, precioso y caro.
El modelado no es nuevo. Yamaha ya lo hacía en 1993 con el VL1, que recreaba con matemáticas el flujo de aire, las cañas y las resonancias del saxofón y otros instrumentos acústicos. Line 6, entre otros, aplicó después la misma idea a los amplificadores de guitarra. Lo que cambió es la sofisticación de los modelos y, sobre todo, lo barato que es correrlos hoy.
NAM entrena una red neuronal con grabaciones de equipos de audio reales, y así aprende cómo responde ese equipo a una señal de entrada en vez de aproximar su sonido con efectos convencionales. Su nueva Architecture 2 puede reducir bastante la potencia de cómputo necesaria, cerca de 30 a 40% menos de CPU que sus predecesoras. Una Pi pequeña ya puede correr una tecnología que hace poco era cosa de equipos caros.
Lo que no reemplaza
El autor pide no entusiasmarse de más. No armó un HX Stomp por 20 dólares. Un pedal multiefectos comercial es un aparato integrado, con caja metálica resistente, pulsadores de verdad, conectores de nivel instrumento y un fabricante responsable de que todo funcione en conjunto. Su versión es una Raspberry Pi y un puñado de piezas sueltas.
También descubrió que la interfaz de audio importa. Una muy pequeña, de un fabricante de guitarras reconocido, le dio tantos problemas que la abandonó por una unidad Arturia más grande, que le pareció mucho más capaz de sobrevivir dentro de un estuche de gira. Lo único que echa de menos es una función para deshacer cambios.
¿Lo usaría en un escenario frente a 20.000 personas? Según él, suena profesional, pero todavía no lo ha sometido a nada parecido a un show en vivo. En el estudio sí lo usaría, y llevaría un segundo PiPedal listo por si acaso.
Cómo replicarlo
Para el autor, lo extraordinario es que pudo armarlo sin tener antes toda la experiencia necesaria. Los pasos que siguió fueron estos:
- pedirle a ChatGPT "Por favor usa Desktop Commander y convierte la RasPi de mi red en un PiPedal";
- esperar a que termine, ayudando cada tanto con algo menor como apretar ENTER;
- al final, pasarle la lista de canciones y pedirle "Hazme un patch para cada tema".
Algunos presets los clava, otros sirven de punto de partida y otros no se entiende por qué salieron así. Los cambios tampoco hay que hacerlos a mano. Basta con pedirlos, por ejemplo "ponle más chorus, súbele los medios y cambia ese Boss CS-3 por un Cali76".








