Fabricante: Microkits

Enlace: microkits.net o Maker Shed

El Banan-a-Synth es lo que su nombre sugiere. Es un teclado táctil capacitivo de 20 notas, del tamaño de un plátano, que imita distintos instrumentos (entre ellos un divertido arpa de boca y una tierna voz que dice "ba-na-na") y permite sumar varios efectos, como cambio de tono, filtros pasa altos y pasa bajos, y delay. Gracias a una meta extra de una campaña exitosa en Kickstarter de su inventor, David Levi, la parte trasera de la placa queda protegida por una cáscara amarilla flexible. Y suena muy bien, según la reseña publicada por Make.

La autora de la reseña usa música en sus proyectos con microcontroladores (es autora del libro Musical Inventions) y cuenta que a veces le frustran las placas que dependen de un computador o la calidad de sus parlantes integrados. El Banan-a-Synth tiene un sonido sólido, es portátil (funciona con dos pilas AA, incluidas) y no usa ninguna pantalla.

El Banan-a-Synth no está pensado para reprogramarse. Pero ofrece tantas opciones para jugar que puede que no se note. Se puede cambiar el ritmo del metrónomo, mover la posición del do central y variar el "pedal de efectos" con un toque.

¿Qué se puede construir con él?

Lo mejor, según Make, es que se pueden conectar los cables con pinzas cocodrilo incluidos a los pines de las notas y al pin de tierra para armar instrumentos propios con materiales conductores, como plátanos de verdad. Una guía de instrucciones a todo color ayuda a partir, y habrá más recursos de aprendizaje en línea.

Para muchos adultos y educadores, que el aparato funcione por sí solo será una ventaja en sí misma. No necesita tablets, Chromebooks ni teléfonos, que pueden distraer a los niños. La autora enseña talleres extraprogramáticos de STEAM a estudiantes de quinto básico. Le parece una lástima que no traiga batería recargable integrada, aunque las especificaciones dicen que las pilas alcalinas comunes duran hasta cinco horas de uso continuo. También se puede conectar con un cable USB-C, que no viene incluido.

El Banan-a-Synth sobre el banco de trabajo. Fotografía de Microkits.

¿Cómo se toca?

Tocarlo es fácil, incluso para quien no es tecladista y solo saca melodías de oído. Toma un momento encontrar la forma de tocar solo la tecla que uno busca sin rozar las notas vecinas, pero después la autora lo pasó muy bien probando las distintas voces y efectos. El teclado compacto puede ser una ventaja para niños y para personas de dedos delgados.

El otro problema fue la conductividad. Al parecer, las yemas de los dedos de la autora tienen más resistencia que la piel promedio. La crema humectante (y, en un apuro, lamerse los dedos) mejoró mucho las cosas. Como recibió su unidad de prueba al comienzo de la producción, es probable que esto sea menos problema en los lotes siguientes. Si no, un pequeño tornillo en la parte trasera de la placa permite ajustar la sensibilidad de las teclas.

La idea de hacerle circuit bending es tentadora, reconoce la autora, pero recomienda probar todas las combinaciones que trae de fábrica antes de sacar las herramientas. Planea seguir usando su Banan-a-Synth y probarlo con sus estudiantes este año.

Esta reseña apareció en Make: Volume 99.