Aunque las celdas de iones de litio se abarataron bastante con los años, quien necesita cientos de unidades de buena calidad para un proyecto exigente, digamos un kart de alto rendimiento, suele terminar mirando otra opción: desarmar packs de baterías comerciales con años de uso.

La decisión tiene sentido financiero, pero abre un problema nuevo. Antes de meter esas celdas en un pack nuevo hay que saber en qué estado está cada una, y eso significa medir capacidad real, comportamiento en carga y descarga, y resistencia interna, como hizo recientemente el canal Within Tolerance.

Interfaz del sistema de prueba de celdas Cell Goblin
Interfaz del sistema de prueba de celdas Cell Goblin

¿Por qué automatizar en vez de medir a mano?

La prueba se puede hacer de forma manual, celda por celda. El problema es la escala: para las 768 celdas de litio ferrofosfato (LFP) que se consiguieron en este proyecto, la tarea se vuelve interminable. La conclusión fue invertir ese tiempo en diseñar un sistema que automatizara el proceso completo, capaz de cargar, descargar, medir y cuantificar cada celda por separado.

La aritmética explica la decisión mejor que cualquier argumento. Con cinco de estos probadores dobles funcionando en paralelo, se procesan diez celdas a la vez, lo que deja unas 77 tandas para recorrer el lote entero. Como cada tanda implica al menos un ciclo completo de carga y descarga, el proceso se mide en semanas: al momento de publicarse el video la caracterización todavía estaba en curso.

¿Qué hay dentro del Cell Goblin?

El resultado es el proyecto Cell Goblin, publicado en GitHub, que consiste en una placa de circuito impreso propia con un ESP32-S2 como cerebro, más el software que monitorea el proceso desde un computador conectado.

Los componentes del montaje:

  • Placa PCB de diseño propio, con un probador doble por unidad
  • Microcontrolador ESP32-S2, de un solo núcleo y con USB nativo, lo que simplifica la conexión al PC sin chip conversor adicional
  • Cinco unidades trabajando en paralelo para cubrir diez celdas simultáneas
  • Un medidor de resistencia interna integrado al software del PC por medio de su puerto UART

Los problemas de la placa que se describen en el video ya estarían corregidos en la versión del repositorio, un detalle importante para quien piense fabricarla: conviene partir del archivo publicado y no replicar lo que se ve en pantalla.

¿Sirve replicarlo en un taller local?

Para la región el caso es especialmente pertinente. Comprar celdas LFP nuevas de calidad conocida implica importarlas, con flete, IVA de 19% y tiempos de espera de varias semanas, mientras que los packs de bicicletas eléctricas, herramientas y sistemas de respaldo dados de baja circulan localmente a una fracción del costo.

El problema es siempre el mismo: sin caracterización, un pack armado con celdas de capacidades dispares se comporta según la peor de todas, y en química de litio esa disparidad también es un riesgo térmico. Un banco de pruebas como este convierte un lote heterogéneo y barato en grupos utilizables, que es exactamente el paso que separa el reciclaje de celdas de la improvisación.

La química LFP ayuda en ese escenario. Trabaja a 3,2 V nominales por celda, tolera mejor el abuso térmico que las variantes de cobalto y aguanta un número de ciclos considerablemente mayor, así que una celda recuperada suele conservar vida útil aprovechable. Lo que hace falta es saber cuánta, y eso solo se responde midiendo.