Buena parte del atractivo de Meshtastic y MeshCore estuvo siempre en lo barato que resulta entrar. No hace falta hardware caro ni licencia para salir al aire. Con una placa de desarrollo de 20 dólares y software de código abierto, cualquiera queda conectado a la malla en minutos, y después viene la parte entretenida, que es descubrir quién más anda por ahí. Esa barrera baja y el carácter espontáneo del asunto hacían probable que uno terminara intercambiando mensajes con vecinos de intereses parecidos.

Así era hasta ahora. Salió a la luz que las configuraciones de radio por omisión de ambos proyectos podrían estar infringiendo las reglas de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) sobre el uso aficionado de la banda industrial, científica y médica (ISM) de 900 MHz, y usuarios y desarrolladores quedaron a la carrera, según Hackaday. Ponerse en regla no es un desafío técnico. Meshtastic ya introdujo los cambios y quien corra la última versión alfa arranca con una configuración de radio que cumple la norma.

El problema es otro. Es fácil dejar una instalación nueva de Meshtastic o MeshCore operando en un modo que deje tranquila a la FCC, pero al hacerlo se rompe la compatibilidad con todo lo que ya está desplegado. La comunidad queda partida en estratos según cuándo configuró cada uno su equipo, más los rebeldes que se van a negar a migrar. Lo que era fácil y accesible se acaba de complicar.

¿De dónde salió el problema si la regla es de los ochenta?

La regulación en cuestión data de los años ochenta y no cambió en el intertanto, lo que hace más difícil explicar cómo ambos proyectos llegaron tan lejos sin darse cuenta. Cuesta fijar la cronología. Nada cambió hace poco en las reglas, y aunque es posible que hubiera conversaciones por canales informales, la FCC no ha hecho ninguna declaración pública sobre Meshtastic, sobre MeshCore ni sobre el manejo general de las redes LoRa mesh.

Los primeros signos aparecen en octubre del año pasado. El issue 945 del repositorio de MeshCore en GitHub señala que las configuraciones de radio por omisión en Estados Unidos, tanto las suyas como las de Meshtastic, parecían chocar con la regulación 15.247 de la FCC. En concreto con el segundo párrafo de la subsección (a), que fija el ancho de banda mínimo permitido. De fábrica MeshCore opera a 62,5 kHz y Meshtastic usa 250 kHz, mientras que la FCC pide 500 kHz o más.

La discusión que se armó abarca varios cientos de mensajes, sigue activa esta semana y explica por qué el tema tardó tanto en prender. El texto de la 15.247 parece claro a primera vista, pero documentos así siempre dejan espacio a la interpretación.

Algunos apuntaron que la subsección (a) dice estar "limitada a radiadores intencionales de salto de frecuencia y de modulación digital", y argumentaron que no aplica porque ninguno de los dos proyectos usa salto de frecuencia. Otros sostuvieron que las reglas apuntaban a equipos de mayor potencia de salida. Hubo incluso quienes no creían que los fabricantes fueran a permitir que los módulos operaran en un modo que no cumple. En resumidas cuentas, no lograban decidir si la 15.247 era algo que de verdad debía preocuparlos, y sin palabra oficial de la FCC preferían no revolver a toda la comunidad.

Philadelphia hizo la tarea

Mientras los usuarios de MeshCore debatían si pasarse a 500 kHz, muchos de Meshtastic empezaron a explorar configuraciones alternativas por una razón distinta. Su modo por omisión de 250 kHz, conocido como Long Fast, nunca fue diseñado para redes con cientos de radios en un entorno urbano. Siguiendo el consejo de los propios desarrolladores, los operadores de redes grandes como la de Philadelphia se pusieron a probar otros modos a ver si andaban mejor.

Uno de los modos que probaron los operadores de Philly Mesh este verano fue Long Turbo, uno de los dos disponibles que usa un ancho de banda de 500 kHz. Los resultados, que desde entonces se citan por todas partes, fueron flojos. Parte de la culpa la tuvieron errores que nadie había descubierto hasta ese momento, porque el modo Long Turbo estaba poco probado. Y aun después de corregirlos aguas arriba, notaron que parte del hardware que probaron no lograba operar bien al cambiarse a 500 kHz.

La banda ISM congestionada, vista por una radio definida por software en pleno centro de Philadelphia
La banda ISM congestionada, vista por una radio definida por software en pleno centro de Philadelphia

El mayor obstáculo, sin embargo, fue la interferencia de otros equipos en la banda ISM. En una ciudad densa como Philadelphia esa interferencia es inevitable, pero encontraron que Meshtastic operando a 500 kHz era especialmente sensible al ruido electromagnético urbano. De sus mediciones sacaron una teoría. El ancho de banda más angosto del modo por omisión se colaba mejor entre las interferencias, mientras que el modo ancho de 500 kHz chocaba más seguido con otras transmisiones.

Bienvenidos a la malla salvaje

Con un desempeño pobre a 250 kHz en entorno urbano y el temor creciente de que cualquier cosa bajo 500 kHz atrajera la atención de la FCC, Philly Mesh sacudió a la comunidad a comienzos de este mes al anunciar que se cambiaba a MeshCore.

MeshCore también sufría interferencia en los 500 kHz que exige la FCC, pero en las pruebas de Philly Mesh su protocolo manejaba la situación con más soltura. El anuncio aclaró que no abandonaban Meshtastic del todo y que instalaciones futuras podrían correr ambos. Por ahora determinaron que MeshCore les daba la mejor opción de construir una red confiable en Philadelphia, y ese objetivo pesó más que cualquier lealtad a un proyecto en particular.

La decisión cambia por completo el equilibrio de la comunidad mesh en Philadelphia y sus alrededores. Los usuarios con radios Meshtastic antiguas en 250 kHz no van a poder comunicarse con las instalaciones nuevas en 500 kHz, y ambos grupos quedan además separados de las radios que se pasen a MeshCore, que a su vez pueden estar operando a distintos anchos de banda según cómo las configuraron.

Una red grande, a la que entraba cualquiera con la configuración por omisión de Meshtastic, quedó rota en varias facciones. En teoría todos podrían partir de cero y moverse a la misma configuración. En la práctica, la mezcla de tribalismo y desidia asegura que muchos se queden en su nicho, y eso arranca lo que es una guerra de territorios en LoRa. Cada estrato queda con su propio alcance, sus propios repetidores y sus propios vecinos, que es justo lo contrario de la promesa que traía la malla.

Es temprano para saber en qué queda la malla de Philadelphia. Hay poco que objetarle a su análisis de lo que pasa en terreno, y bien puede ser que una configuración propia de MeshCore sea el mejor camino para lo que se propusieron. La transición igual duele, y otras redes grandes del noreste de Estados Unidos están mirando el caso mientras piensan en su propio futuro.

Imagen de portada, "Meshtastic T-Beam" de Chiffre01.