Entre partidas de Doom en los dispositivos más ergonómicamente desafiantes que se puedan imaginar, a Aaron Christophel le gusta tomarse un descanso relajante haciendo ingeniería inversa a las pulseras fitness Xiaomi Mi Band y escribiendo firmware custom para ellas. También, por supuesto, para poder jugar más Doom en ellas.
El último sujeto del experimento es la Mi Band 10, que monta un SoC BES2700iMP, conocido internamente en el fabricante Bestechnic como el BEST1503. Todo el proceso está documentado en el proyecto de GitHub.
¿Cómo logró saltar la barrera del SDK?
En el video que acompaña al proyecto se entregan más detalles. El principal desafío con esta Mi Band 10 es que no existe un SDK público para su SoC, una situación recurrente con los chips Bestechnic. Esto era un bajón mayor hasta que Aaron se dio cuenta de algo clave: el BEST1306 (BES2700IHC) es efectivamente el mismo SoC, pero su SDK sí está filtrado vía kits de desarrollo orientados a audio. A partir de ahí se pudo ensamblar un SDK compatible con el BEST1503.
Esa observación es la jugada importante del proyecto: en lugar de empezar desde cero con desensamblado y trazado de firmware, Aaron aprovechó la circulación informal de SDKs de audio para reconstruir lo que Bestechnic decidió no liberar para wearables.
¿Funciona Doom?
Naturalmente, para verificar que todo estaba operando correctamente había que portar Doom al dispositivo, esta vez vía el proyecto GBADoom. El port funciona en lo principal, con dos limitaciones: el display corre en modo SPI de un bit en vez del quad-SPI que el panel debería soportar, y la profundidad de color quedó acotada. Aaron menciona que, a pesar de haber quemado todos los tokens disponibles en Claude para resolverlo, hubo poca ayuda: la información que falta probablemente aún no se filtró fuera de Bestechnic y por eso no aparece en los datos de entrenamiento del modelo.
¿Sirve también para la Mi Band 9?
Como la Mi Band 9 usa el mismo SoC que la Mi Band 10, se espera que este SDK reconstruido también funcione en esa pulsera anterior, aunque todavía no se ha probado. Esa compatibilidad cruzada multiplica el valor del proyecto: las dos generaciones de wearables más vendidas de Xiaomi quedan abiertas para firmware custom, monitoreo personalizado y, sí, Doom.
¿Por qué importa el caso para los makers?
El patrón se repite con casi todos los wearables baratos del mercado: el SoC viene de un fabricante chino que libera SDKs solo bajo NDA o que filtra parcialmente sus kits de desarrollo. Quien quiera reusar un wearable comercial como plataforma para sensores, monitoreo deportivo personalizado o instrumentación médica de bajo costo, depende de exactamente este tipo de trabajo paciente de reverse engineering.
Para la comunidad maker en Chile y Latam el incentivo es directo: la Mi Band 10 se consigue por canales de importación a una fracción de lo que cuesta un kit de desarrollo bare metal equivalente con BLE, pantalla AMOLED y sensores integrados. Con un SDK reconstruido y firmware abierto, deja de ser una caja negra y pasa a ser una placa de desarrollo barata.




