En el mundo del retrocomputing uno cree haber visto todo, hasta que aparece algo nuevo. Tynemouth Software presenta una sorpresa: un Commodore 4064, una máquina que se describe mejor como un Commodore 64 dentro de una carcasa PET. La trae de vuelta a la vida tras años de abandono.

Para quienes no manejan la genealogía Commodore al detalle, vale un recap rápido. El PET fue el éxito de Commodore a fines de los 70: una máquina all-in-one con monitor CRT integrado, procesador 6502, BASIC, gráficos monocromos en bloques y, sorprendentemente, un puerto IEEE-488 (también llamado GPIB). Por su parte, el 64 fue el smash hit de inicios de los 80: un computador casero compacto con gráficos a color de alta resolución para la época, conectable al televisor, y un chip sintetizador (el SID) que sigue siendo legendario en 2026. Combinar la placa madre del 64 con el chasis super-robusto del PET parece haber sido parte de la oferta de Commodore para clientes empresariales y educativos.

¿Qué se encontró Tynemouth al abrirlo?

Esta unidad llegó húmeda, porque la placa estaba más que un poco mugrienta. Tras debuggear los circuitos de poder y video, incluyendo una placa sync splitter inesperada para alimentar el monitor no compuesto, el técnico aisló el problema en una ROM defectuosa y algunos errores de memoria.

Existe debate en círculos entusiastas sobre si estas máquinas se ensamblaron a partir de partes PET excedentes. Tynemouth zanja esa duda: la metalistería personalizada y algunas características custom del Commodore 64 en la placa muestran que se trató de un diseño deliberado, no de un Frankenstein de stock sobrante.

¿Por qué importa hoy reparar un Commodore 4064?

El 4064 es interesante por dos razones más allá de la curiosidad histórica. Primero, documenta una vía comercial que la industria abandonó por completo: máquinas educativas en chasis robusto con teclado integrado y CRT, pensadas para sobrevivir años de uso intensivo en aulas. Modelos modernos como Chromebooks o tablets escolares se rompen en plazos infinitamente más cortos. Segundo, el caso muestra cómo un PCB diseñado en 1982 sigue siendo reparable en 2026 con herramientas básicas: multímetro, osciloscopio modesto, ROMs de reemplazo y conocimiento de los esquemas originales (que sobreviven gracias al trabajo de archivo de la comunidad).

¿Qué chips clave hicieron al 64 una leyenda?

La placa del C64 que va dentro de este chasis carga tres protagonistas: el CPU 6510 (variante del 6502 con I/O integrada, corriendo a poco más de 1 MHz), el VIC-II para gráficos color de 320×200 con 16 colores, y el famoso SID 6581, un sintetizador analógico-digital de 3 voces que dió vida a buena parte de la música de videojuegos de los 80 y que comunidades de chipmusic todavía usan en 2026.

Hemos visto a [Tynemouth] varias veces aquí, quizás más notablemente con su versión moderna del ZX80.

¿Dónde se consiguen Commodores en Chile?

Para makers chilenos que quieran armar un setup retro, los chasis PET son extremadamente raros y caros (USD 600-1.500 cuando aparecen en eBay), pero las placas C64 sueltas y los kits de reparación se mueven en MercadoLibre Chile entre CLP 80.000 y CLP 250.000 dependiendo del estado. Los chips SID originales son los más buscados: un 6581 en buen estado se cotiza en USD 90-150 en Reichelt y comunidades como Lemon64.