Medir tensiones y corrientes es parte del trabajo en casi cualquier instalación, y la red eléctrica nacional no es la excepción. La complicación aparece con la escala. Cuando por el conductor circulan 5 kA o más, medir con seguridad se vuelve un problema de ingeniería en sí mismo. Jordan Taylor, que publica como The Electric Brit, detalló los equipos que se usan para eso en un explicativo sobre transformadores de corriente de red y sobre los elementos que aportan aislación galvánica para medir sin riesgo.

El principio físico es el mismo de cualquier transformador. Lo que cambia es todo lo demás. Con corrientes de 5 kA hacia arriba, las distancias de seguridad crecen y el castigo por equivocarse en un detalle crece con ellas.

¿Qué protecciones dependen de esta medición?

Los transformadores de corriente, o CT por su sigla en inglés, alimentan tres protecciones distintas. La de sobrecorriente (OCP), la de sobretensión (OVP) y la diferencial, que sirve para detectar fugas y cortocircuitos. Esa última también pilla las fallas que ocurren dentro del propio transformador, cuando los devanados se dañan.

Cualquiera de esas condiciones puede hacer que se dispare un interruptor automático, o gatillar otra medida correctiva. De paso, ese mismo esquema es el que permite detectar cuándo alguien está sacando energía de forma ilícita.

¿Por qué la medición nunca es exacta?

Como todo transformador, un CT tiene imperfecciones. La saturación del núcleo es el ejemplo típico. Por eso medir con exactitud y elegir el tipo correcto de transformador es un oficio aparte, según explica Taylor en su video.

Con esas mediciones, una red de corriente alterna puede responder a los cambios y sostenerse como la infraestructura sobre la que funciona el resto.