Hace algunos años, Dyson lanzó una lámpara de escritorio capaz de deslizarse hacia arriba y abajo, hacia adentro y afuera, equilibrándose en cada posición. Steven Bennett vio esa lámpara y quiso hacer la suya. De esa obsesión nació la Open Task Light.

Hackaday ya había cubierto el prototipo de la Open Task Light en 2023, y el proyecto terminó siendo un ejemplo notable de iteración sostenida. En su serie de video de 15 partes sobre la lámpara se puede seguir cómo fue abordando cada aspecto del aparato, mejorando los mecanismos, la electrónica y la producción. Todos esos cambios pequeños terminaron sumando un producto de terminación cuidada.

¿Qué tiene de especial el diseño?

Lo primero que llama la atención de la lámpara es lo poco que hay para llamar la atención: apenas un par de rieles de aluminio extruido, con un cabezal en un extremo y unos rodillos al medio. La limpieza visual es el punto entero del ejercicio.

Al mirar el riel de cerca aparece la decisión de diseño más interesante: hay una PCB que recorre todo su largo y alimenta la lámpara mediante pogo pins, de modo que no queda ni un cable a la vista. Ese es exactamente el problema que resuelve el original comercial y el que suele delatar a las réplicas caseras.

¿Qué hay dentro?

La lámpara usa un caño térmico, o heat pipe, para evacuar el calor del LED, también escondido dentro de la extrusión de aluminio. Un ESP32 se comunica con un controlador de LED dedicado que maneja un LED Cree de alto índice de reproducción cromática, o CRI.

La base viene en varias variantes, para uso independiente sobre el escritorio o para sujetarse con abrazadera a la mesa, y va montada sobre rodamientos que le permiten girar con la misma libertad que los demás ejes de movimiento de la lámpara.

Vale detenerse en la elección del LED, porque es la que más se nota en el uso diario. Un LED de alto CRI reproduce los colores de manera más fiel que uno común, algo que importa cuando la lámpara se usa para soldar, inspeccionar una placa, dibujar o revisar componentes por código de color. Es el tipo de decisión que encarece la lista de materiales y que no se aprecia en una fotografía.

¿Cuánto cuesta y dónde están los planos?

La lámpara que sirvió de inspiración tiene un precio considerable y, aunque la lista de materiales de esta versión supera las 50 piezas y también suma, el total queda bastante por debajo de la mitad del precio del modelo original.

Lo mejor es que la Open Task Light es abierta. Cualquiera puede tomarla y hacerla propia: las piezas están publicadas en el GitHub de Steven Bennett, que además publicó una guía de ensamblaje bien documentada.

Conviene tener presente que una lista de más de 50 piezas es el verdadero costo de entrada de un proyecto así, y no el dinero: entre el perfil de aluminio, los rodamientos, el caño térmico y la PCB del riel, la dificultad está en el abastecimiento y en la tolerancia mecánica, no en la electrónica, que se reduce a un ESP32 y un controlador de LED. Es un proyecto de fabricación antes que de programación.

Después del trabajo que Steven Bennett puso en esta lámpara, queda la curiosidad por saber cuál será su próximo proyecto.