Un día en la playa suele implicar el traslado de una cantidad sorprendente de equipo, desde coolers, toallas y mantas hasta sillas y sombrillas. Si hay niños involucrados, la cantidad de objetos necesarios parece aumentar de forma no lineal rápidamente. Algunos recurren a carritos de playa con neumáticos de baja presión, pero incluso eso parecía demasiado esfuerzo para [John], quien construyó este carrito a control remoto para sus necesidades veraniegas.
El carrito está construido sobre el chasis de una antigua parrilla de carga para bicicletas eléctricas. Para montar todos los componentes robóticos, se cortó y fijó una lámina de madera contrachapada en la parte inferior. Se utilizan dos motores para accionar las ruedas traseras de forma independiente, permitiendo una dirección diferencial en lugar de añadir la complejidad de un sistema de dirección convencional. El diseño integra varias funciones de seguridad, incluyendo luces para conducción nocturna, un botón de encendido que controla un relé para los motores y la electrónica, y un sensor de tiempo de vuelo (ToF) para detener el robot si detecta un obstáculo en su trayectoria.
El microcontrolador ESP32 en el centro del ensamblaje conecta toda la electrónica, mientras que una aplicación móvil permite al usuario pilotar el rover de forma remota. Aunque todavía no es totalmente autónomo, representa una alternativa viable para evitar arrastrar todo el equipo a través de la arena sin asistencia. También es posible minimizar las excursiones por la arena programando las visitas según la marea alta, aunque [John] vive cerca de los Grandes Lagos, por lo que esta técnica podría ser de utilidad marginal en su caso particular.
Vía CNX Software.




