El blog de Raspberry Pi publicó el 30 de octubre OuijaCNC, un tablero ouija que deletrea mensajes sin que nadie toque la planchette. La idea salió de los videos de tableros de ajedrez que juegan solos, movidos por imanes ocultos bajo el tablero, y quien firma la nota aplicó el mismo principio a un proyecto para Halloween armado en casa.
La construcción
El primer paso fue armar una máquina CNC liviana con cinemática core XY. De eso se encargó el esposo de quien escribe la nota, que la tuvo lista en un par de días con piezas impresas en 3D, hilo de pescar, algunos motores y un ESP32 que tenía guardado.
El core XY quedó tan bien que después usó lo aprendido para hacer una versión más grande, base de una cortadora CNC de plasma.
También armó una caja de madera con terciado y molduras, que después pasó a decoración. Un poco de tinte para madera y pintura dorada en spray la acercaron al estilo de la época dorada del espiritismo.
Tras medir cuánta superficie de la caja podía recorrer la planchette, se hizo una plantilla para pintar las letras en esa zona. Quedaba mucho espacio libre en la tapa, justo encima de donde van los ejes y la electrónica dentro de la caja, y esos huecos se llenaron con motivos pintados de flores y calaveras.
El problema más difícil fue lograr que los imanes tuvieran suficiente agarre sobre la planchette para moverla por el tablero. Era una pieza de madera bastante pesada y con mucha superficie de contacto, así que generaba harta fricción. La solución tuvo tres pasos. Primero se agregaron más imanes, tanto en la planchette como en el cabezal del CNC. Después se pusieron resortes en el mecanismo que sostiene los imanes bajo el tablero, para que quedaran siempre apretados contra la cara inferior sin dejar espacio. Al final se incrustaron rodamientos de bola que giran libres en la base de la planchette, para que rodara sobre ellos. Eso resolvió el problema.
El software
En casa había quedado libre una Raspberry Pi 3 Model B+ que había funcionado durante años como servidor de impresión. Su nueva vida, o más bien su vida después de la muerte, fue convertirse en el fantasma dentro de la máquina que controla el tablero.
Con Raspberry Pi Imager se instaló Raspberry Pi OS Trixie y se configuró Raspberry Pi Connect. Connect era necesario porque el tablero iba a cambiar de red varias veces, y con cada cambio cambia su dirección IP. Para entrar a la interfaz web que lo controla había que conocer la IP del momento, y Connect permite entrar a la Raspberry Pi cada vez que está en línea y ver cuál es.
El software propio del tablero es un proyecto en Python con Flask. Toma las palabras escritas en una interfaz web, las convierte en instrucciones de G-code que coinciden con la posición de cada letra y las manda directo por el puerto serie USB al ESP32, que mueve los motores. Esa parte también quedó a cargo del esposo, que a su vez se la delegó a ChatGPT Codex.
Lo que más tiempo tomó fue mapear las coordenadas en G-code de todas las letras y palabras del tablero y guardarlas en un archivo JSON que lee la aplicación.
Por último, se ajustó el CSS de la interfaz web para que combinara con el diseño de la caja.
¿Qué viene después?
En la versión actual, una persona escucha las preguntas que se le hacen al tablero y escribe la respuesta en la interfaz web. La próxima mejora podría ser sumar un micrófono y un modelo de IA que interprete la pregunta y arme una respuesta corta, tal vez a partir de una ficha con datos de un personaje fantasma.
Si la sesión de espiritismo va en serio, también se podría construir una bola de cristal que genere la ilusión del fantasma de Pepper, o conectar el tablero a la domótica de la casa para hacer parpadear las luces.






