Intel tuvo que cerrar por completo durante dos semanas su Fab 28, cerca de Kiryat Gat en Israel, tras la explosión de comienzos de este mes. La compañía calcula que el accidente le costará cerca de 600 millones de dólares en ingresos perdidos repartidos en dos trimestres, informó Tom's Hardware. El golpe recae sobre los procesadores para servidores fabricados con los procesos de clase 10 nm de Intel y reducirá los envíos tanto en el cuarto trimestre de 2026 como en el primero de 2027.
"En Israel llevamos cerca de dos semanas detenidos", dijo Dave Zinsner, director financiero de Intel, en la conferencia de resultados de la empresa. "Creemos que vamos a retomar la producción a fines de esta semana."
¿Qué pasó en la Fab 28?
La explosión ocurrió a mediados de octubre. Murieron dos personas, una quedó herida de gravedad y la planta, una de las instalaciones principales de Intel para chips en sus procesos de clase 10 nm e Intel 7, quedó parada por un periodo largo. Intel 7 es el nombre actual del proceso que antes se llamaba 10nm Enhanced SuperFin.
Intel espera que el incidente le reste unos 300 millones de dólares de ingresos en el cuarto trimestre de 2026, con un impacto parecido en el primer trimestre de 2027. La empresa también prevé que el margen bruto no GAAP del cuarto trimestre baje cerca de 2%.
La compañía no identificó qué familias de Xeon se ven afectadas, no informó cuántas obleas se dañaron y no dijo cuándo volverá la Fab 28 a su capacidad completa después de reiniciar este viernes.
¿Qué procesadores dependen de Intel 7?
Los Xeon 6 más recientes de Intel usan dados de cómputo fabricados en Intel 3, pero sus dados de entrada y salida siguen hechos en Intel 7 (el antiguo 10nm ESF). Además, Intel sigue vendiendo los Xeon 5 Emerald Rapids de la generación anterior, e incluso los Xeon 4 Sapphire Rapids, aunque dejó de aceptar pedidos de estos últimos a fines de septiembre. Ambos se fabrican en Intel 7.
Intel tiene varias plantas capaces de producir en 10 nm, entre ellas la Fab 12, la Fab 22, la Fab 32 y la Fab 42 en Arizona, además de la Fab 28 en Israel. El problema es que el corte llega mientras la empresa no da abasto con la demanda de procesadores para servidores, así que no puede compensar del todo la producción perdida moviendo carga a otras plantas. A estas alturas ya hizo todo lo que podía en ese sentido.
Intel no va a reasignar las líneas que fabrican los dados de entrada y salida del Xeon 6 para producir CPU de la generación anterior. Las otras plantas pueden no tener las certificaciones específicas de cada producto, o el tiempo y el costo de trasladar la producción resultan demasiado altos, considerando que la Fab 28 está por reiniciar.
Las obleas que quedaron a medio camino
Además del tiempo de producción perdido, Intel enfrenta pérdidas por las obleas que estaban en proceso cuando ocurrió el accidente. La empresa está evaluando ese inventario en curso para decidir cuáles se pueden recuperar y cuáles hay que descartar y castigar contablemente. Zinsner espera que la mayoría de esos castigos se registre en el cuarto trimestre de 2026. Por eso el efecto en el margen bruto se concentra en ese trimestre, aunque la caída de envíos se extienda hasta comienzos de 2027.
"Tengan en cuenta que casi todo el impacto de 300 millones de dólares de la Fab 28 está relacionado con productos de servidor de 10 nm", dijo Zinsner.
¿Puede llegar a los procesadores de consumo?
Intel insiste en que el cierre afecta sobre todo a sus procesadores para servidores de clase 10 nm, pero no aclaró si el incidente también alterará los envíos de procesadores de consumo fabricados en Intel 7. La empresa usa ese nodo para una amplia gama de CPU de escritorio y notebook, incluidas la 12.ª, 13.ª y 14.ª generación de Core, como Raptor Lake.
No está claro si la Fab 28 produce alguno de esos chips ni, si lo hace, si Intel puede compensar la producción perdida aumentando la salida de sus otras plantas con Intel 7. Por eso el cierre podría afectar también la disponibilidad de algunos procesadores de consumo, según Tom's Hardware.




