Las impresoras 3D de consumo sirven para muchas cosas, pero flaquean cuando hay que fabricar piezas que sobrevivan a altas temperaturas. Mr. More Gooder no se desanimó por eso y armó un cohete con partes impresas en FDM, apostando a refrigeración por agua para batir ese límite práctico.

¿Cómo era el diseño original?

El concepto es bastante simple. Mr. More Gooder imprimió en plástico una cámara de combustión y un nozzle que queman propano. Plástico que cualquiera esperaría que se derritiera apenas arrancaran las llamas. Para evitarlo, el nozzle recibió conexiones que permiten bombear agua continuamente y arrastrar suficiente calor como para que el cohete sobreviva más que unos pocos segundos.

¿Qué pasó en las pruebas?

Lamentablemente, durante las pruebas la cámara de combustión sin refrigerar se derritió rápido. Un rediseño con refrigeración por agua a lo largo de toda la pieza rindió un poco mejor, hasta que la camisa de agua empezó a filtrar al interior de la cámara principal y apagó las llamas. También se ve plástico derretido goteando del nozzle poco después del encendido.

¿Por qué esto no es viable para vuelo real?

Aun si el nozzle aguantara más tiempo, vale la pena notar que esta no es una vía razonable hacia un motor listo para vuelo. Principalmente porque haría falta una provisión enorme de agua para mantener los componentes fríos, lo que sumaría un peso enorme a cualquier build de este tipo. Hay una razón por la que NASA no recicla botellas de bebida para fabricar motores de cohete.

¿Para qué sirve entonces el experimento?

El valor de este tipo de pruebas no está en el resultado final sino en el método. Mr. More Gooder logró documentar con precisión a qué velocidad falla un FDM estándar bajo combustión continua, qué tipos de fuga aparecen al integrar canales de agua impresos y dónde están los puntos de quiebre de un PLA o PETG sometido a una llama de propano sostenida.

Los makers que trabajen con cohetería amateur en Chile o LatAm pueden tomar nota: para impresión FDM, el techo realista en regímenes de combustión sigue siendo cercano a los 5-10 segundos sin refrigeración, y la refrigeración por líquido en piezas impresas en una sola operación introduce un problema de integridad de pared que en este caso fue el modo de falla. Materiales de alta temperatura como PEEK o PEI (Ultem) suben el techo a unos 200 °C continuos, pero su uso en cohetería sigue siendo experimental y exige boquilla de impresora capaz de fundir a 360-400 °C, fuera del rango de impresoras hobbistas comunes.

El contexto: experimentos similares

En cualquier caso, siempre dan ganas de ver todo tipo de experimentos con cohetes, incluso los que no salen. Hackaday cubrió en 2021 un motor híbrido con un aerospike cerámico y combustible impreso en 3D que sí logró sostener combustión, demostrando que la vía cerámica más combustible polimerizado tiene mucho mejor track record que la combinación FDM puro más agua.