La esperanza de toda buena tarjeta de presentación es dejar una buena impresión. Para quienes trabajan en electrónica, además son una oportunidad para mostrar habilidades de diseño. [Wilson Harper] lo demuestra con solvencia con un ingenioso proyecto que cosecha energía del ambiente.
¿Cómo funciona una tarjeta sin batería?
La tarjeta se construye sobre un PCB delgado con el tamaño típico de una tarjeta de visita. Está poblada por 21 LED conectados mediante Charlieplexing, un microcontrolador pequeño y algunos componentes de apoyo.
Acá es donde uno esperaría que el aparato funcionara con una pila de botón, quizás integrada con habilidad en el propio espesor del PCB para que la tarjeta resulte menos aparatosa. Pero no: Harper tomó un camino distinto. El punto es que en 2026 la mayoría de nosotros anda con un teléfono que trae lector NFC incorporado. Así que la tarjeta fue construida para cosechar esa fuente de energía con una antena trazada en el propio cobre del circuito, diseñada con ayuda de las herramientas de inductancia de antena de STM y de un script generado con un modelo de lenguaje y volcado a KiCad. Todo lo que hay que hacer es apoyar la tarjeta contra la parte trasera del teléfono y los LED se animan alegremente.
Los archivos de diseño están en Github para quien tenga curiosidad. También vale la pena revisar algunas de las tarjetas de presentación elaboradas que se han publicado antes.
¿Cuánta energía entrega realmente el NFC?
El detalle técnico que la nota original no desarrolla es el margen de potencia con el que se trabaja acá. El estándar NFC opera a 13,56 MHz y un lector de teléfono típico entrega en el orden de decenas de milivatios al dispositivo pasivo que tiene enfrente, muy lejos de los cientos de milivatios de una pila de botón CR2032. Esa restricción es justamente la razón por la que el Charlieplexing tiene sentido en este diseño: permite manejar 21 LED con apenas cinco pines del microcontrolador y, sobre todo, encender sólo uno a la vez mediante multiplexado, de modo que el consumo instantáneo se mantiene dentro de lo que el campo del teléfono puede sostener. A la vista humana la animación se percibe continua por persistencia retiniana.
¿Se puede replicar en Chile?
Sí, y a costo bajo. El proyecto no exige componentes exóticos: un microcontrolador de gama de entrada, 21 LED SMD, resistencias y el PCB. Fabricar diez unidades de un circuito impreso de dos capas del tamaño de una tarjeta cuesta hoy menos de 10 dólares más envío en los talleres de prototipado asiáticos habituales, y el resto de los componentes se consigue en tiendas locales de electrónica. La parte delicada no es el presupuesto sino la antena: la geometría de la espira y su inductancia determinan si el acoplamiento con el teléfono funciona o no, y ahí es donde la calculadora de STM que usó Harper hace el trabajo pesado.




