Mientras algunos miramos con nervio el colapso de la oferta de DRAM y NAND flash en el mercado de consumo, otros lo abrazan con humor. Ese es el caso de polymatt, maker que decidió saltarse varias décadas de progreso y fabricar un USB drive con memoria de núcleos magnéticos de 64 bits, la tecnología de storage principal entre los años cincuenta y setenta.
¿Qué es memoria de núcleos y por qué es tan diferente?
La memoria de núcleos guarda cada bit en un toroide de ferrita magnetizado en un sentido u otro. Para leer un bit, la técnica dispara una corriente que lo intenta girar; si el toroide ya estaba en ese estado, no hay cambio de flujo y no aparece señal en la línea de sense. Si el toroide estaba en el estado opuesto, la reversión sí genera pulso: se registra la lectura. El problema evidente es que la lectura es destructiva, así que después de cada acceso hay que reescribir el bit para restaurarlo.
Determinar la tensión correcta para escribir y para leer es esencial y en este proyecto se hizo experimentalmente, algo típico de los kits DIY de core memory: cada lote de toroides tiene curvas de histéresis levemente distintas y el rango operativo se afina midiendo.
El hardware del USB drive
Para no perder el espíritu casero, las placas del proyecto fueron fresadas con un router CNC de escritorio antes de ensamblar los toroides junto a los demás componentes. Los drivers son circuitos integrados L293 H-bridge (dobles puentes-H clásicos de USD 1 el chip), y el cerebro del sistema es un módulo ESP32 que además se encarga del stack USB con el que el drive aparece frente al host como storage masivo.
El resultado son dos PCBs alojadas en un enclosure lleno de aceite de silicona. La razón no es sólo estética a través de la ventana de acrílico, aunque también lo es: el aceite ayuda a mantener los núcleos a temperatura uniforme, condición útil para escrituras confiables. En este tamaño de arreglo es probablemente exagerado, pero cumple la función y agrega ambiente al proyecto.
Ironías del oficio: 64 bits, 400.000 bits de RAM para operarlos
Ignorando por un momento que la memoria del stack USB dentro del propio módulo ESP32 es varios órdenes de magnitud más grande que el arreglo de 64 bits de core memory que actúa como storage, el proyecto sigue siendo tremendamente divertido. Es un dispositivo cuyo atractivo va mucho más allá de la utilidad práctica: es un objeto de exhibición y un excelente vehículo para explicar cómo funcionaba la memoria antes del silicio de estado sólido.
¿Se puede replicar el proyecto en Chile?
Reproducir la receta es factible pero requiere paciencia. Los toroides de ferrita para core memory están disponibles en subastas y tiendas de nicho por unos USD 30 el ciento (talla 1 mm o menos). Un módulo ESP32 se consigue en distribuidores locales por menos de CLP 6.000, y el L293 por CLP 1.500 en tiendas de electrónica de Santiago. El router CNC hobby cuesta desde CLP 300.000, pero cualquier makerspace lo tiene. La curva de aprendizaje mayor no es económica: es enhebrar los conductores por los toroides sin romperlos, un ritual que polymatt documenta en video para quien se atreva.




