Por muy útiles que sean las memorias USB para trasladar y copiar archivos rápidamente de un computador a otro, también pueden ser un dolor de cabeza de seguridad. Es posible cargarlas con todo tipo de malware, ocultarlo de formas difíciles de detectar y configurarlas para ejecutar ciertos programas apenas se conectan. La recomendación general es simplemente evitar por completo los dispositivos USB no confiables, pero esa política de abstinencia rara vez funciona en el mundo real. Cuando, por alguna razón, es imprescindible usar un dispositivo USB no confiable, muchos de estos problemas de seguridad se pueden mitigar con esta herramienta.
¿Cómo funciona el USB Neutralizer?
Construido por [Novamostra], el dispositivo es simple en apariencia: un Raspberry Pi Pico conectado a un cable divisor USB 2 en 1. Pero con el software USB Neutralizer cargado en el Pico, destruye automáticamente la capacidad de cualquier memoria USB conectada para cargar archivos.
El programa funciona borrando los primeros y últimos 34 sectores de direccionamiento lógico de bloques (LBA) de la memoria apenas se enchufa, sin hacer nada más. Esto corrompe la unidad lo suficiente para impedir que el software malicioso alojado en las particiones haga algo, permitiéndole al usuario introducir la memoria en su computador de forma (relativamente) segura y formatearla para reutilizarla. El código de la herramienta también es abierto y revisable en la página del proyecto en GitHub.
Qué protege y qué no
Por supuesto, esta no es una solución de seguridad perfecta para todos los ataques por USB. No borra ni reemplaza el firmware de la propia memoria y, aunque los ataques a nivel de firmware son poco frecuentes, no están descartados para todos los usuarios en todo momento. Tampoco previene un ataque físico malicioso como este de alto voltaje, y puede que no detenga particiones ocultas o dispositivos programados para almacenamiento y algún otro propósito dañino a la vez, como un USB HID (dispositivo de interfaz humana que se hace pasar por teclado).
Aun así, resuelve buena parte de los problemas asociados a conseguir unidades nuevas de fuentes poco confiables, como ciertos vendedores o amigos cuyas habilidades informáticas no nos inspiran total confianza.
El límite real: automontaje y firmware
En los comentarios del proyecto surge un matiz importante: el ataque que esta herramienta neutraliza (la ejecución automática desde el sector de arranque) afecta sobre todo a usuarios de Windows. Muchos escritorios Linux montan dispositivos automáticamente, y no es descabellado que existan errores explotables al montar una imagen de sistema de archivos manipulada o incluso al leer una tabla de particiones. La lección de fondo es que borrar los sectores de arranque cierra un vector conocido, pero no convierte a un pendrive desconocido en algo totalmente seguro.




