El mayor fabricante de baterías del mundo ya tiene fecha confirmada para el salto definitivo a las baterías de sodio, una química que promete desbancar al litio en la gama de entrada. Wu Kai, científico jefe de CATL y miembro de la Academia China de Ingeniería, confirmó en el Equipment Powerhouse Forum, celebrado el 30 de mayo, que los problemas de fabricación que frenaban la producción ya están resueltos, según informaron medios especializados. El objetivo técnico es alcanzar los 600 kilómetros de autonomía en una sola carga.

¿Por qué el sodio es clave para el futuro eléctrico?

El sodio es considerablemente más abundante y económico que el litio, lo que permite reducir la dependencia de una materia prima de precio volátil. Para el usuario final, esta transición se traducirá en precios más asequibles para el vehículo eléctrico, compitiendo directamente en el segmento dominado hoy por el litio-ferrofosfato (LFP). Es fundamental señalar que CATL no pretende reemplazar las baterías premium, sino ofrecer una alternativa robusta para la movilidad masiva.

¿Cómo planea CATL integrar esta tecnología en el mercado?

La estrategia de la compañía es ambiciosa y no se limita a un solo tipo de vehículo. Sus hojas de ruta apuntan a la integración en turismos, vehículos comerciales, redes de intercambio de baterías e infraestructura de almacenamiento energético. Las versiones iniciales se destinarán a coches económicos, mientras se desarrollan celdas de mayor densidad para acercarse a la meta de los 600 km.

Este anuncio sigue al reciente hito de CATL, que cerró un contrato de suministro de 60 GWh, consolidándose como el mayor pedido de baterías de sodio del mundo. En cuanto a la competencia, los datos de China EV DataTracker indican que en abril de 2026, CATL instaló 29,06 GWh de baterías, manteniendo un 46,6% del mercado nacional. De ese total, 19,53 GWh fueron LFP y 9,53 GWh fueron packs ternarios de níquel-manganeso-cobalto.

Recordemos que CATL ya presentó su gama Naxtra, con una versión para turismos que alcanzaba los 175 Wh/kg de densidad energética, prometiendo más de 10.000 ciclos de carga. Además, al eliminar materiales propensos a la combustión, estas baterías ofrecen una ventaja competitiva en seguridad frente a las químicas convencionales.

De cara al futuro, la investigación ya se orienta hacia baterías de litio-aire, que utilizan oxígeno como reactivo para maximizar la densidad energética, superando a los sistemas de electrolito líquido o estado sólido actuales. Vía Xataka.