Tu casa impecable sin gastar un peso. Así de atractiva suena la propuesta de Shift, una startup con sede en Nueva York que promete servicios de limpieza integral. Sin embargo, no estamos ante una ONG ni una obra de caridad: el pago no se realiza en moneda, sino en información. Un operario entra a tu cocina, sala y habitaciones equipado con un dispositivo de grabación que captura cada uno de sus movimientos durante la sesión.

¿Cómo funciona el intercambio de datos por limpieza?

La premisa es sencilla: el usuario entrega acceso total a su intimidad a cambio de un servicio de mantenimiento. Según Harry Kilberg, director general de Shift para Estados Unidos, la empresa envía a un trabajador verificado para limpiar y, simultáneamente, grabar el entorno para alimentar modelos de IA. Estos datos permiten que los robots aprendan a replicar tareas domésticas complejas en entornos reales, un campo donde la precisión es fundamental.

Interior de una vivienda siendo grabada para entrenamiento
Interior de una vivienda siendo grabada para entrenamiento

La imagen superior muestra la perspectiva del operario, que monitoriza no solo el desempeño del trabajo, sino todo lo que rodea al trabajador: objetos personales, distribución del mobiliario y rutinas diarias. Shift afirma en sus FAQ que las grabaciones son anonimizadas y que se difumina la información identificable, pero la realidad técnica es más compleja.

¿Es realmente posible anonimizar un hogar?

El concepto de anonimización es un punto crítico. Investigaciones académicas han demostrado que los datos anonimizados pueden ser reidentificados fácilmente al cruzarse con otras fuentes. En un entorno doméstico, la disposición de los objetos, los gustos personales y las rutinas diarias conforman una huella digital única. Como señalan estudios de la Universidad Johns Hopkins, ocultar rostros no elimina la identidad del espacio, solo la esconde a simple vista.

La preocupación es legítima: el hogar ha sido históricamente el último reducto de privacidad. Aunque los dispositivos conectados ya han erosionado esta barrera, Shift eleva el nivel al introducir una grabación activa y dirigida por terceros con fines comerciales. Si el modelo escala, estaríamos ante una base de datos masiva de interiores privados, un activo altamente valioso para empresas que desarrollan robots humanoides, como Figure AI o Physical Intelligence (Pi).

¿Qué implica este modelo para la privacidad?

La empresa opera bajo la lógica de la economía de atención, similar a lo que hicieron redes sociales como Facebook o Google, pero trasladado al mundo físico. Shift planea expandirse hacia reparaciones y otros servicios, lo que incrementaría drásticamente el volumen de datos recolectados. A diferencia de un tuit o una foto en redes, una grabación detallada de tu hogar es una información sensible y, una vez cedida, es prácticamente imposible de revocar o controlar.

Aunque Shift es transparente sobre el destino de los datos, el consentimiento informado es débil. En el contexto de normativas como el RGPD, el tratamiento de datos personales debe ser transparente, limitado y justificado, principios que parecen colisionar con la naturaleza opaca de la arquitectura técnica de Shift. No hay detalles sobre quién recibe los datos, los estándares de seguridad de los dispositivos o los mecanismos de auditoría externa.

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Vía Xataka.