¿Por qué crece la demanda de perros de protección?

España registra un cambio significativo en la seguridad doméstica: el tradicional perro guardián, antes relegado a fincas, es ahora un miembro integrado en hogares de clase media. Razas como el cane corso, el malinois o el doberman han encontrado un nuevo hogar en familias urbanas. Esta tendencia, impulsada por figuras como futbolistas, deportistas de élite e influencers, responde a una creciente percepción de inseguridad.

Estos animales, robustos y de gran tamaño, no figuran en la lista oficial de Razas Potencialmente Peligrosas (PPP). Según la Real Sociedad Canina de España, el cane corso y el doberman lideran el crecimiento en registros. Criaderos especializados como X-Man y Los Guardianes confirman que los precios oscilan entre los 2.000 y los 15.000 euros, dependiendo del pedigrí y el nivel de adiestramiento.

Ejemplar de cane corso en entrenamiento
Ejemplar de cane corso en entrenamiento

El mercado global de mascotas, que superó los 260.000 millones de dólares en 2023, muestra que el adiestramiento especializado es un segmento de alto valor. La inversión no se limita al precio de compra, sino que incluye seguros y formación continua.

¿Qué dice la ley sobre estos perros?

La normativa actual presenta una ambigüedad notable. Tras la Ley de Bienestar Animal de 2023, todos los perros requieren seguro de responsabilidad civil, pero no existen requisitos de formación obligatoria para razas de trabajo. Un cane corso de 45 kilos entrenado para guardia tiene las mismas obligaciones legales que un caniche. Como señala la American Veterinary Medical Association, el riesgo de mordeduras depende más del manejo y la socialización que de la genética.

Adiestrador trabajando con un malinois
Adiestrador trabajando con un malinois

Aunque la delincuencia convencional, según el Anuario Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior, muestra una tendencia a la baja en España, el miedo persiste. El sociólogo Luis García Tojar explica que este fenómeno está vinculado al consumo de contenidos de true crime y alarmas, reforzando un sesgo de disponibilidad que distorsiona la percepción de la realidad.

¿Cuáles son los riesgos reales de esta tendencia?

Un perro guardián sin la formación adecuada representa un riesgo considerable. Aunque existen estudios sobre agresividad canina, el problema reside en el entorno humano. La Ley 7/2023 aún tiene pendiente un reglamento sobre cuantías mínimas de seguros, y muchas pólizas estándar excluyen a perros entrenados para morder.

Si bien existen dueños responsables, el sistema actual falla al no distinguir entre un perro de compañía y uno entrenado para protección. Iniciativas como la de Marga Dernoncourt, quien rechaza ventas si el comprador no demuestra capacidad, son voluntarias y no están estandarizadas, a diferencia de modelos más estrictos como el implementado en Alemania.

Vía Xataka.