¿Por qué arquitectos urbanos eligen el barro en el Himalaya?

"Reserva solo si estás cómodo haciendo senderismo durante 1,5 km en un bosque con mochila y quieres experimentar la naturaleza cruda y la vida lenta con vistas preciosas". Así se promociona una de las propiedades más singulares de Airbnb en Rishikesh, India. La casa es el proyecto de Raghav y Ansh Kumar, dos hermanos arquitectos que dejaron atrás la presión de una firma alemana en Nueva Delhi para buscar un refugio en la montaña, un lugar conocido como la puerta del Himalaya y punto de partida de la ruta Char Dam.

Los hermanos buscaban alejarse de la cultura laboral que glorificaba el agotamiento. Para conectar con el entorno, evitaron los planos digitales y trazaron la estructura directamente sobre el terreno usando palos. La construcción siguió la técnica tradicional con cob, una mezcla artesanal de barro, paja y agua extraída localmente.

¿Cómo se construyó un refugio de 45 cm de grosor?

El proceso de edificación fue una labor de 18 meses que combinó mano de obra local y voluntariado internacional. Contaron con cuatro trabajadores permanentes y más de 100 voluntarios reclutados mediante la plataforma Workaway. Los muros resultantes alcanzan los 45 centímetros de espesor, con un avance diario de entre 15 y 30 centímetros. Esta técnica, aunque eficiente térmicamente, choca con la percepción local donde el cemento es visto como el único símbolo real de progreso.

¿Es realmente una alternativa sostenible o simple gentrificación?

La ironía del proyecto es evidente: los arquitectos escaparon de la "arquitectura del dinero" para monetizar su refugio a 140 dólares la noche. Este precio es significativamente superior a la media de la zona, donde es posible encontrar alojamientos enteros por 50 euros. La paradoja se intensifica al notar que, mientras los turistas pagan por "volver a la tierra", las comunidades locales intentan abandonar las viviendas de barro por considerarlas símbolos de pobreza.

El fenómeno no ocurre de forma aislada. Rishikesh, capital mundial del yoga, es ahora un objetivo para inversores inmobiliarios que buscan capitalizar el aura espiritual de la región. El gobierno local ha respondido con una urbanización agresiva, incluyendo la ampliación de carreteras y aparcamientos de varios niveles para soportar el flujo de nómadas digitales y turistas, transformando el paisaje montañoso en un hub comercial.

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Vía Xataka.