¿Qué sucede con la nave LINK de la NASA?
El pasado 3 de julio se lanzó la heroica nave con la que la NASA y la compañía Katalyst Space Technologies pretenden rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift. La estructura fue fabricada en un tiempo récord de 9 meses tras una inversión de 30 millones de dólares, ante la alta probabilidad de que Swift colisionara contra la atmósfera terrestre antes de finalizar 2026. Sin embargo, dos de las ruedas que controlan la orientación del vehículo han provocado que la nave gire sin control, complicando una misión crítica para la astrofísica.
Tanto la NASA como Katalyst han confirmado que trabajan en la resolución de estos incidentes técnicos. Aunque el equipo reporta avances, la situación impide confirmar si el telescopio podrá ser interceptado a tiempo antes de su desorbitación definitiva.
¿Por qué la nave ha perdido el control?
El pasado fin de semana se hizo pública una incidencia técnica de gran escala. El fallo se produjo en dos niveles críticos: el cese de funcionamiento de dos ruedas de reacción y problemas en el sistema de propulsores de gas frío, responsable del control fino de la nave. Como resultado, la integridad del vuelo se vio comprometida con rotaciones no deseadas, sumado a una intermitencia en la comunicación con los controladores en Tierra.
No obstante, no todo el sistema está comprometido. El equipo de misión confirmó que los sistemas de propulsión eléctrica, robótica, detección RPO y energía operan bajo parámetros normales. Asimismo, las comunicaciones en banda S y banda L mantienen su integridad operativa.
En la última actualización de Katalyst, publicada el 28 de julio, la compañía detalló el uso de sus propulsores eléctricos orientables para reducir la velocidad de rotación. Los primeros encendidos han mostrado resultados positivos, aunque el proceso de estabilización total requiere tiempo adicional.

La imagen superior muestra la nave LINK, diseñada para acoplarse a Swift y devolverlo a una órbita estable. Con sus tres brazos robóticos, la nave debe realizar un agarre preciso a 350 kilómetros de altura antes de aplicar propulsión de xenón para corregir la trayectoria del telescopio.
¿Cuál es el futuro de la misión y el telescopio Swift?
El objetivo original de esta misión es rescatar al telescopio Swift, lanzado en 2004 para investigar explosiones de rayos gamma. Debido a la intensa actividad solar y la atenuación atmosférica, Swift comenzó un declive orbital que proyectaba un 50% de probabilidad de reentrada para junio de 2026, cifra que aumentaba al 90% para finales del año en curso.
Actualmente, los ingenieros trabajan a contrarreloj en reparaciones de software para compensar el fallo de hardware. Una vez estabilizada, el equipo evaluará si la nave está en condiciones óptimas para ejecutar el rescate. Este incidente es seguido de cerca por responsables de otros proyectos, como el telescopio Hubble, quienes también enfrentan el dilema sobre si es rentable desarrollar misiones de rescate similares o permitir la jubilación de estos activos espaciales, tal como se discute en artículos previos sobre el Hubble.
Vía Xataka.




