La búsqueda de la partícula de Majorana representa una de las mayores esperanzas para la computación cuántica. Descrita matemáticamente por Ettore Majorana en 1937, esta entidad posee una propiedad única: es simultáneamente una partícula y su propia antipartícula. Su naturaleza topológica ofrece una resistencia superior al ruido externo, un desafío crítico que los cúbits convencionales no han logrado superar.

¿Cómo cambiará Majorana 2 el panorama cuántico?

La estabilidad que brindan estas partículas permitiría fabricar cúbits menos propensos a errores causados por vibraciones, cambios de temperatura o radiación. Tras el complejo historial de Microsoft y el escepticismo generado en 2021, la compañía ha redoblado sus esfuerzos para consolidar esta tecnología.

Microsoft no utiliza fermiones elementales, sino modos de Majorana: excitaciones colectivas que emergen en materiales superconductores topológicos. Estos fenómenos actúan como si fueran partículas, pero son propiedades emergentes de la materia condensada. Tras el lanzamiento de Majorana 1 en febrero de 2025, la empresa busca ahora una mayor validación técnica.

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¿Cuál es el rol de la IA en este desarrollo?

El nuevo procesador, Majorana 2, ha sido diseñado con el soporte técnico de la inteligencia artificial Discovery. Este sistema permitió optimizar la arquitectura del procesador y seleccionar materiales más eficientes para garantizar la estabilidad de la fase topológica.

Chetan Nayak, vicepresidente corporativo de hardware cuántico, detalló que Majorana 2 reemplaza el aluminio por plomo y utiliza una combinación de arseniuro de indio y arseniuro-antimoniuro de indio en su región activa. Estos ajustes mejoran drásticamente la protección contra perturbaciones cósmicas, un factor determinante para la coherencia cuántica.

¿Es realista el objetivo de 2029?

La promesa de Microsoft es reducir su calendario de desarrollo a la mitad, apuntando a un sistema escalable y práctico para 2029. Aunque los avances en la pila de materiales son significativos, la comunidad científica mantiene una postura exigente, especialmente tras la retractación de estudios previos en Nature en 2018. El éxito de esta hoja de ruta depende de la capacidad de Microsoft para demostrar la estabilidad de sus cúbits topológicos en condiciones de operación real.

Imagen | Microsoft

Más información | Microsoft

Vía Xataka.