Una crítica publicada en Nature este miércoles cuestiona la tecnología detrás del chip de computación cuántica Majorana 1 de Microsoft, presentado como un avance en febrero de 2025. La compañía dijo entonces que su procesador incluía un qubit topológico, una pieza que sería la base de su futuro computador cuántico. Microsoft anunció la próxima generación, Majorana 2, en su conferencia Build a principios de este mes.

El cuestionamiento llega de Henry Legg, físico de la Universidad de St Andrews, quien reanalizó los datos del dispositivo de Microsoft en un artículo revisado por pares y concluyó que los investigadores de la compañía no demostraron de forma concluyente un qubit topológico funcional.

¿Qué es lo que Microsoft dice haber construido?

El diseño de Microsoft es único entre las empresas de computación cuántica. Consiste en un cable diminuto, más fino que un cabello humano, hecho del semiconductor arseniuro de indio adherido a un superconductor. La teoría predice que los electrones de ese cable se comportan en un patrón colectivo conocido como partícula de Majorana, de donde el chip toma su nombre. Microsoft quiere codificar información en las propiedades de esa partícula. Un qubit topológico es a una partícula de Majorana lo que un transistor es al silicio.

Los defensores de la partícula de Majorana sostienen que es un material prometedor para qubits porque, según la teoría, los qubits topológicos calcularían con menos errores que los materiales competidores —como los circuitos superconductores que persigue IBM—. Eso implicaría que se necesitarían menos qubits topológicos para escalar a un computador cuántico útil.

¿Qué dice exactamente el artículo de Nature?

El problema, escribe Legg, es asumir que Microsoft fabricó efectivamente una partícula de Majorana.

"No han mostrado de forma convincente que tengan Majoranas", dijo Legg a The Verge. "No se puede hacer un qubit si no se tienen las Majoranas."

En su crítica, Legg argumenta que lo que Microsoft presenta como firma de la partícula de Majorana podría provenir en realidad de la formación de quantum dots, estructuras que contienen electrones, dentro del dispositivo. Los quantum dots no servirían para construir un computador cuántico. Legg también escribe que Microsoft seleccionó cuidadosamente los datos que reportó (cherry-picking).

¿Cómo respondió Microsoft?

El equipo de Microsoft publicó una refutación en Nature disputando la interpretación de Legg. La crítica "no constituye un desafío científico sustancial a nuestros hallazgos", escribieron. Legg "no ha propuesto un modelo alternativo que ajuste todos nuestros datos", dijo Chetan Nayak, físico que lidera el equipo cuántico de Microsoft, a The Verge.

Legg había publicado por primera vez su crítica en el repositorio de física arXiv el 11 de marzo de 2025, menos de un mes después del anuncio de Majorana 1. Nature demoró un año en completar la revisión por pares y publicar el artículo.

¿Y qué pasa con Majorana 2?

El 2 de junio Microsoft anunció el nuevo chip, Majorana 2, con lo que la compañía describió como la siguiente generación de sus qubits topológicos. Microsoft sostiene que podrá construir un "computador cuántico escalable" en 2029.

"Respaldamos 100% nuestros resultados. Respaldamos nuestro roadmap. Respaldamos nuestro compromiso de larga data con el rigor científico y el diálogo", dijo Nayak a The Verge.

Legg responde que la caracterización de Majorana 2 que Microsoft publicó —en un manuscrito que no fue revisado por pares— sufre de problemas similares a los que él identificó hace un año.

"Nada en este manuscrito resuelve los problemas fundamentales que tantos científicos tienen con los planteamientos previos de esta compañía", afirmó Legg a The Verge.

¿Cómo se compara con Google e IBM?

Empresas como Google e IBM ya demostraron máquinas más avanzadas que Majorana 1 o 2, aunque hasta ahora ningún equipo logró que un computador cuántico realice algo útil de forma concluyente. Microsoft afirma que Majorana 1 y luego Majorana 2 marcaron su camino hacia un computador cuántico práctico, una apuesta más radical que la que toman sus competidores con circuitos superconductores.

Corrección de The Verge del 24 de junio: una versión anterior del artículo informó incorrectamente la fecha de publicación original de la crítica de Legg. Fue posteada el 11 de marzo de 2025, no el 26 de febrero de 2025.

Reportaje original de Sophia Chen para The Verge.