El esperado juicio entre Elon Musk y el CEO de OpenAI, Sam Altman, comenzó en la corte federal de Oakland. Ambos lados expusieron versiones radicalmente distintas de los primeros días del laboratorio de IA.
Musk comparó la conversión de OpenAI a empresa con fines de lucro con uno de los mayores robos de la historia, según informa The New York Times. "Esta demanda es muy simple: no está bien robarle a una organización benéfica", declaró Musk desde el estrado. Si no se detiene a Altman, añadió, "se dará licencia para saquear cada organización benéfica de Estados Unidos".
El abogado principal de OpenAI, William Savitt, contó una historia distinta en su exposición de apertura. Según Savitt, el verdadero capitalista codicioso era Musk, alguien que intentó tomar el control total de OpenAI y se marchó molesto cuando los demás fundadores se opusieron. "Estamos aquí porque Musk no se salió con la suya en OpenAI", dijo Savitt. "Mis clientes tuvieron la osadía de seguir adelante y triunfar sin él".
El jurado de nueve personas, con la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers a cargo, escuchará a exmiembros del directorio, empleados y ejecutivos del rubro tecnológico durante un proceso que se estima durará alrededor de un mes. Musk reclama US$150 mil millones en daños y una orden judicial para revertir la reestructuración de OpenAI, concretada en octubre.
Correos cruzados sobre el lucro
Musk apuntó a una conversación con Larry Page, cofundador de Google, como la chispa que lo motivó a fundar OpenAI. Page lo había tildado de speciesist (especista) por priorizar a los humanos sobre futuras formas de vida digitales. "Quería una compañía que fuera contrapeso a Google, lo opuesto a Google", dijo Musk. Aseguró que él propuso el nombre, reclutó al equipo clave y aportó el financiamiento inicial.
Savitt respondió con correos electrónicos de los primeros años. En 2015, Musk escribió que "probablemente sea mejor tener una corporación C estándar con una organización sin fines de lucro paralela". Un año después, sostuvo que "podría haber sido un error que OpenAI se constituyera como organización sin fines de lucro, dado el avance de DeepMind". Hacia 2017, cuando los fundadores comprendieron cuánta capacidad de cómputo necesitarían, Musk supuestamente intentó "convertir a OpenAI en una empresa con fines de lucro de pleno derecho y tomar el control absoluto", según Savitt. Los demás fundadores, agregó, "se negaron a entregar las llaves de la inteligencia artificial a una sola persona".
Musk admitió que estaba abierto a una subsidiaria con fines de lucro, pero solo si las utilidades estaban limitadas y el dinero fluía de vuelta hacia la organización benéfica. Una propuesta habría dividido el capital en partes iguales entre Musk, Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever, jefe científico. Musk calificó esa fórmula como "injusta e inapropiada", argumentando que había "aportado todo el financiamiento" hasta ese momento. Finalmente se retiró, dijo, porque los demás fundadores pedían demasiado capital accionario.
Microsoft entra al banquillo
El abogado de Musk, Steven Molo, acusó a Microsoft de actuar como cómplice cuando la compañía comenzó a inyectar US$13 mil millones en OpenAI en 2019. Microsoft, dijo Molo al jurado, se quedó de brazos cruzados mientras Altman y Brockman hacían "una burla absoluta de la misión benéfica de OpenAI". El abogado de Microsoft, Russell Cohen, replicó que "a diferencia del señor Musk, Microsoft nunca trató de controlar OpenAI".
Savitt sostuvo que la demanda en realidad busca golpear a una rival de la propia compañía de IA de Musk, xAI. Tras retirarse en 2018, Musk no mostró interés alguno en OpenAI durante años, ni siquiera cuando Microsoft hizo su primera inversión multimillonaria en 2019. Solo después de que ChatGPT despegara en 2022, dijo Savitt, "comenzó el despecho".
La fundación sin fines de lucro, ahora llamada OpenAI Foundation, sigue controlando a la compañía y mantiene un 26% del capital. Microsoft posee un 27%. El jurado entregará un "veredicto consultivo", pero la decisión final y las eventuales sanciones quedan en manos de la jueza Gonzalez Rogers.
Reglas de silencio en redes sociales
Antes de las exposiciones de apertura, la jueza llamó la atención a Musk y le ordenó "controlar su tendencia a usar las redes sociales para empeorar las cosas fuera de esta sala", según Bloomberg. Musk había estado burlándose de Altman en X llamándolo "Scam Altman" y amplificando una investigación crítica del New Yorker firmada por Ronan Farrow sobre el CEO de OpenAI. En la corte, Musk, Altman y Brockman acordaron "empezar de cero a partir de hoy" y prometieron mantener al mínimo la actividad en redes durante el juicio.
La seguridad en el tribunal fue reforzada después de que un hombre, presuntamente hostil hacia la IA, fuera arrestado por arrojar una bomba molotov contra la casa de Altman en San Francisco. Tanto Musk como Altman fueron ingresados al edificio por una entrada privada, mientras abogados y periodistas hacían fila afuera.




