La privacidad en los dispositivos vestibles vuelve a estar en el centro del debate. Tras conocerse que las Ray-Ban Meta siguen grabando cuando te las quitas y que el uso de estos equipos se ha desviado hacia grabar mujeres sin su consentimiento, Meta parece avanzar hacia un territorio aún más controvertido: el reconocimiento facial.
¿Qué es el sistema 'NameTag' descubierto en el código?
La publicación Wired ha analizado la companion-app de Meta AI y detectó piezas de código para un sistema de reconocimiento facial que, aunque no ha sido lanzado oficialmente, comenzó a desplegarse silenciosamente en enero. Esta función, denominada internamente como 'NameTag' y posiblemente comercializada como 'Connections', orquesta tres modelos de IA: uno para la detección de rostros, otro para el escaneo y un tercero para la conversión a datos biométricos.
La arquitectura del sistema procesa las imágenes y las contrasta contra una base de datos almacenada en el celular del usuario, enviando una notificación si detecta una coincidencia. Lo inquietante es que la aplicación no descarta los rostros no reconocidos, sino que los archiva en una carpeta de "pendientes". Además, la base de datos es actualizable remotamente por Meta, lo que permite modificar su alcance sin intervención del usuario.

El análisis técnico revela que la aplicación gestiona flujos de datos biométricos locales, pero con una infraestructura preparada para la sincronización en la nube, lo que plantea riesgos significativos sobre la creación de una base de datos facial masiva.
¿Cuáles son los riesgos éticos y legales?
Investigadores de seguridad como Cooper Quintin advierten que esta tecnología convierte al usuario en una "máquina de vigilancia distribuida". En abril, más de 70 organizaciones exigieron a Meta que abandonara el proyecto, argumentando que la identificación silenciosa de desconocidos amenaza especialmente a grupos vulnerables.
El historial de Meta no ayuda a calmar las aguas. En 2019, la empresa enfrentó una multa de más de 5.000 millones de dólares por violaciones a la privacidad, lo que derivó en el cierre de su sistema de etiquetado facial en 2021. Joseph Jerome, ex empleado de Meta Reality Labs, señala que internamente siempre existió la intención de reactivar estas capacidades.

La empresa sostiene que no ha lanzado nada y que solo "explora" posibilidades, prometiendo transparencia si el producto llega al mercado, aunque la desconfianza persiste entre los defensores de los derechos digitales.
Vía Xataka.




