Philips lleva años incrustando pequeños chips NFC en los cabezales de sus cepillos de dientes Sonicare. El youtuber Circuit Helper quiso saber qué hacían exactamente y se puso a investigar, informó Hackster.io el 3 de noviembre de 2026. Encontró un sistema de seguimiento más sofisticado de lo esperable en un palo de plástico con cerdas, y después lo hackeó para darle otro uso.
¿Dónde está el chip y cómo funciona?
El chip va escondido bajo un pequeño punto café cerca de la base del cabezal. Usa comunicación de campo cercano (NFC) para intercambiar datos con el mango del cepillo, que así identifica el cabezal y lleva la cuenta de su uso. No necesita batería, porque se alimenta de forma inalámbrica con el campo electromagnético que genera el lector.
El lector casero
Para ver qué información se intercambiaba, Circuit Helper armó un lector NFC propio con una placa de desarrollo ESP32-S3 y un módulo lector PN532. Los dos componentes se comunican por I2C, y una conexión USB une el ESP32-S3 con un computador que corre una aplicación hecha a medida.
Con ese montaje bastaba acercar un cabezal a la antena del PN532 para leer su contenido. El lector genera un campo magnético de 13,56 MHz que alimenta al chip, y el chip devuelve sus datos guardados a través del lector y del microcontrolador hasta el computador.
Lo que el cepillo sabe de ti
Comparando la memoria de un cabezal nuevo con la de uno muy usado, Circuit Helper descubrió que el chip registra el tiempo total de cepillado al segundo, además de los niveles de potencia de funcionamiento y el desgaste del cabezal. Uno de los cabezales usados acumulaba más de cinco horas de funcionamiento.
También encontró que cepillarse con demasiada fuerza acelera el contador de desgaste. Cuando el sensor de presión del cepillo detecta fuerza excesiva, el sistema multiplica en la práctica el tiempo de uso registrado. El cabezal llega antes a su umbral de reemplazo si quien lo usa aprieta de más.
Reescribir el desgaste
Circuit Helper quiso ver si podía modificar los datos guardados. La memoria está protegida con contraseña, pero gracias a trabajos anteriores de ingeniería inversa existen herramientas de código abierto que permiten escribir valores nuevos. Con ellas logró que un cabezal usado informara un 50% de vida útil restante.
Una llave para el computador
Por último desarmó un cabezal viejo y extrajo el chip junto con su bobina de antena. Para mostrar que su uso no se limita a la higiene dental, lo convirtió en un token de autenticación NFC capaz de desbloquear un computador.
Cada cabezal que se bota lleva adentro un chip NFC que funciona y que puede servir en otro proyecto de electrónica.




