Las bombas peristálticas son uno de los mecanismos más simples y efectivos para mover fluidos sin que el líquido toque ninguna parte de la bomba. La idea base es siempre la misma: comprimir un tubo flexible y hacer rodar esa compresión a lo largo de su longitud. Detrás de esa simplicidad hay decisiones técnicas que cambian completamente el resultado, según repasa T. K. Hareendran en EDN.

¿Qué es una bomba peristáltica y desde cuándo existe?

También conocidas como bombas de rodillo, las peristálticas son bombas de desplazamiento positivo documentadas desde el siglo XIX. Hoy se usan en industria, medicina, investigación, agricultura y química, entre otros campos. La constante: cada aplicación impone requisitos distintos.

El uso más sensible es como bomba dosificadora, donde se acopla a un motor paso a paso para entregar volúmenes exactos. Es la configuración típica en laboratorios, biorreactores e impresoras 3D de comida.

¿Rodillos o zapatas? ¿Qué motor conviene?

Para usos hobby y proyectos DIY, un mecanismo de rodillo alcanza y sobra. Los rodillos giran contra el tubo flexible y la presión que generan suele ser suficiente para caudales bajos y medios.

Para entornos industriales, los rodillos se reemplazan por zapatas (en inglés shoes) que proveen mayor presión y resistencia al desgaste. La cantidad de combinaciones de motor y tubería disponibles puede marear: motores DC de bajo voltaje, paso a paso para control fino, motores BLDC para alta durabilidad. Lo que define la elección depende de tres ejes: caudal continuo, control fino de dosificación y capacidad de reversión del flujo.

¿Qué tubería elegir?

  • Silicona: la opción ideal cuando se necesita biocompatibilidad. Es el estándar en aplicaciones médicas y de laboratorio.
  • PVC: opción más barata, suficiente para fluidos estándar en proyectos no críticos.
  • Tubos exóticos (Viton, PharMed, Tygon químicamente inerte): cuando el fluido reacciona con silicona o PVC. Cada material tiene su tabla de compatibilidad química publicada por el fabricante.

Si el proyecto trabaja con químicos agresivos, esa tabla es lectura obligatoria antes de comprar la bomba o un repuesto de tubo.

¿Dónde se ven en la práctica maker?

Hackaday recopiló varios proyectos donde una bomba peristáltica resuelve algo no trivial: desde un sistema casero de fabricación farmacéutica hasta una batería de flujo open source, pasando por bombas peristálticas impresas en 3D desde cero para regar plantas con dosificación precisa.

Para makers en LATAM, conseguir una bomba peristáltica básica con motor paso a paso NEMA 17 y tubo de silicona ronda los USD 15 a 25 en MercadoLibre, y el costo en CLP suele quedar entre $15.000 y $25.000 con envío. La opción full DIY (motor reciclado de impresora 3D, carcasa impresa y rodillos rodantes sobre rulemanes 608) baja el costo a casi cero si ya hay piezas en stock.