Algunos de los primeros controles remotos que llegaron a los consumidores se comunicaban con su equipo mediante sonido, luz visible o derechamente con cables. Pasaron muchos años desde esos controles rudimentarios hasta que la industria se estandarizó en el infrarrojo y la radiofrecuencia. Incluso después tomó un buen tiempo que fueran lo bastante confiables como para dejar de pensar en ellos. Hoy funcionan tan bien que existen módulos pequeños que permiten armar uno rápidamente para todo tipo de tareas.

Igor Brichkov hizo este proyecto porque el control remoto de su portón de garaje dejó de funcionar de un día para otro, según contó Hackaday el 25 de octubre.

¿Cómo funciona el control?

Los circuitos transmisor y receptor de RF se consiguen con facilidad y cuestan poco, pero necesitan algo de electrónica de apoyo para trabajar bien.

El transmisor va acompañado de un codificador. Ese chip recibe un código binario que se fija conectando varios de sus pines a la alimentación o a tierra. El código viaja por radio hasta el receptor, que tiene un decodificador y escucha solo esa combinación específica.

Cuando los códigos coinciden, el decodificador cambia el estado de uno de sus pines. En este montaje ese pin se usa para cortocircuitar los terminales de control remoto del motor del portón, que es la señal que le ordena abrir la puerta.

Un control de un solo botón

El control de mano que resultó tiene un único botón y un aspecto de ciencia ficción de los años cincuenta, pero cumple su función.

Sale a cuenta sobre todo si se compara con las alternativas. Una es intentar reprogramar un control propietario. Otra es buscar el repuesto de un fabricante que ya no existe. La tercera es reconstruir un control que opera en una frecuencia extraña, algo que Hackaday ya documentó en 2020.

Con acceso al hardware físico, resulta que muchos equipos se controlan simplemente cortocircuitando dos pines. Eso lo puede hacer cualquier cosa, desde un par de cables hasta un transmisor de RF.