Es técnicamente cierto que cualquier pieza de software puede reproducirse en hardware, aunque el tamaño y la complejidad del software moderno vuelven la idea inviable en la práctica. Pero si retrocedemos lo suficiente en el tiempo, el software antiguo se vuelve cada vez más fácil de implementar con circuitos.
El DOOM original de 1993 quizá algún día sea recreado por completo de esa manera, pero ese día no es hoy. En cambio, Nick recreó la música original del juego y reproduce el tema de apertura usando nada más que temporizadores 555.
¿Cómo funciona el circuito?
El circuito parte con un temporizador 555 que actúa como reloj del sistema, con una frecuencia de poco más de 7 Hz. Esos pulsos alimentan un contador binario, que a su vez alimenta un decodificador, dándole al circuito 15 posiciones.
Cada salida del decodificador va a una matriz de diodos que almacena la información sobre qué tono debe sonar en cada momento. El circuito solo necesita reproducir seis tonos, así que los diodos conectan efectivamente cada instante de tiempo con una de esas seis notas.
Desde ahí la señal entra a un conjunto de interruptores que seleccionan distintas redes de resistencias asociadas a otro 555, que es el que realmente produce el sonido. Las redes de resistencias tienen valores diferentes para ajustar la temporización de ese segundo 555 y generar así los distintos tonos.
Dicho de otro modo, toda la partitura vive en la topología del circuito. No hay memoria de programa, no hay firmware, no hay reloj de cristal: la secuencia es el contador, la melodía es la matriz de diodos y el timbre es una constante de tiempo resistencia por capacitancia.
¿Por qué usar un 555 y no un microcontrolador?
Por supuesto, todo este ejercicio es en gran medida académico, porque casi cualquier microcontrolador podría programarse para tocar esta melodía de ocho bits sin mayor esfuerzo. Un ESP32 o un RP2040 resuelven lo mismo con una función de generación de tonos y unas pocas líneas de código.
Pero no es mala idea bajar de vez en cuando a las entrañas de la lógica digital, para afinar las habilidades y el conocimiento sobre lo que realmente ocurre dentro de los circuitos. Si se quiere ir todavía más profundo, se puede construir las propias compuertas lógicas desde primeros principios.
Un integrado de 1972 que sigue en catálogo
El NE555 fue diseñado por Hans Camenzind y lanzado por Signetics en 1972. Cincuenta y cuatro años después sigue en producción, es uno de los circuitos integrados más vendidos de la historia y se consigue por el equivalente a unos pocos cientos de pesos en cualquier tienda de electrónica de la región.
Esa disponibilidad es lo que vuelve replicable el proyecto para un club de electrónica o un curso técnico: la lista de materiales completa son dos 555, un contador binario, un decodificador, un puñado de diodos y resistencias de valores comunes. Es, probablemente, la forma más barata de enseñar simultáneamente osciladores, división de frecuencia, decodificación y memoria de solo lectura implementada con diodos, todo en una sola protoboard.




