Depurar en MicroPython suele reducirse a imprimir un par de valores, correr el código y repetir la operación hasta entender qué pasó. ghi-electronics publicó una extensión de depuración de código fuente en Visual Studio que trabaja directo sobre el chip. No hace falta hardware adicional, solo un equipo con MicroPython compatible y el mismo cable USB con el que ya se programa la placa.

La contrapartida está en el firmware. Hay que compilar una imagen personalizada de MicroPython y grabarla, o usar alguna de las que el propio proyecto incluye. La lista de compatibilidad cubre varias versiones de la Raspberry Pi Pico y también chips ESP32.

En la prueba de Hackaday, una Pico rara que tenían dando vueltas no tomó el firmware. Una de fábrica sí lo tomó y funcionó como se esperaba. Al revisarlo con calma, esa placa rara, una RP2040 GEEK, probablemente sí había recibido el firmware y lo que hacía era arrojar un error durante la configuración. Existe un problema conocido con Linux y el ESP32-S3 que se comporta de forma parecida.

Compilar la imagen propia es una opción, aunque ahí entra el trabajo de armar el toolchain y juntar todas las dependencias. Para programas simples quizá no haga falta un depurador completo. Poder mirar las variables y seguir el flujo de control de manera visual es otra cosa.

¿Qué límites tiene?

El repositorio en GitHub documenta algunas restricciones. No se pueden capturar las excepciones que el propio código ya atrapa, aunque se puede poner un breakpoint dentro del manejador de esa excepción. Los breakpoints detienen todos los hilos. Hay otros límites menores, ninguno que Hackaday considere un impedimento.

Python completo trae asistencia para depuración incorporada. MicroPython tiene parte de esas herramientas, pero construir un depurador encima no es un trámite sencillo.