Dos poliedros impresos en 3D giran sobre un eje de latón y, cada cierto rato, dejan un número derecho hacia quien mira. Ese es todo el mecanismo de lectura del OVODYO, de ekaggrat singh kalsi. Los relojes son casi el objeto ideal para provocar creatividad entre los hackers, porque la tarea que cumplen es simple y está bien definida, y las formas de resolverla son casi infinitas.
Cada icosaedro impreso lleva números hundidos en cada una de sus doce caras y va montado por encima de la base del reloj sobre un eje de latón que lo sostiene. Por el centro de ese eje corre un segundo eje motriz que mueve un juego de engranajes cónicos. Esos engranajes hacen girar las carcasas exteriores en dos ejes distintos, de modo que el poliedro va pasando por sus doce caras de manera periódica. El patrón de giro hace que solo un juego de números quede derecho a la vez, lo que facilita distinguir la hora. La lectura queda limpia.
Cómo se mueve y qué lo controla
El recorrido partido alrededor de los icosaedros cumple dos cosas a la vez. Les permite girar en torno al eje de soporte y, al mismo tiempo, deja a la vista el engranaje interno.
En el lado del control, un ATmega8 maneja dos motores paso a paso con controladores drv8833, y usa un sensor de efecto Hall para detectar la posición de cada indicador. Como el disco de los minutos solo entrega la hora en intervalos de cinco minutos, el microcontrolador también maneja una tira LED que indica el minuto exacto.
El autor tiene una historia larga de relojes con diseños poco convencionales. Antes armó una escultura dinámica de eslabones de cadena, un reloj hecho con elásticos de pelo y un display mecánico de siete segmentos.




