Con la moda de conectar todo a internet, seguro que alguien vende un monitor de presión arterial que sube las mediciones a varios servicios en la nube. También es seguro que para eso pide abrir una cuenta nueva y que puede esconder una suscripción, escribió Hackaday el 4 de noviembre.
Tomasz Burzy quería registrar sus signos vitales a su manera. Se propuso modificar un monitor de presión básico para que enviara los datos por WiFi y lo consiguió. El camino, como pasa seguido en estos proyectos, resultó tan interesante como el resultado.
El intento con el analizador lógico
La primera idea fue intervenir la placa del monitor con un analizador lógico. Burzy encontró rápido un punto de prueba que entregaba el valor crudo del sensor de presión y, después de procesarlo un poco, armó un código que lo convertía en una estimación razonable de su presión. El problema es que no calzaba exacto con lo que mostraba la pantalla.
Investigando, descubrió que estos monitores suelen aplicar una fórmula propia del fabricante, que no se publica, para pasar del dato crudo al resultado final.
Probó entonces a capturar el número final justo cuando el chip principal se lo enviaba al controlador de la pantalla. Tampoco resultó, porque el chip principal era el controlador de la pantalla. El equipo está tan integrado, seguramente para bajar costos, que un solo circuito integrado maneja casi todo su funcionamiento. Ahí se acabó la vía del analizador lógico.
La solución con una cámara
Al final Burzy optó por la vía drástica. Montó una cámara sobre el equipo para leer la pantalla de forma óptica. No usó un computador completo con software de visión artificial, sino un módulo ESP32-CAM.
El truco está en que conoce la posición exacta de cada segmento del LCD. Solo tiene que revisar un conjunto fijo de coordenadas en la imagen de la cámara y ver si están encendidas o apagadas. Eso simplifica mucho la tarea y la deja al alcance de un microcontrolador modesto.
Dispositivos médicos que entreguen sus datos
Hackaday ya había tratado el tema de diseñar dispositivos médicos amigables para quien quiere sus datos, equipos que los entreguen sin obligar a saltar tantos obstáculos. Mientras eso no exista, el medio destacó el trabajo de Burzy como un ejemplo para otros proyectos de ingeniería inversa parecidos.





