El aficionado conocido como Dr. Gough compró un hub USB 3.0 genérico en un sitio de venta asiático. Uno pensaría que a estas alturas USB 3 es una tecnología lo bastante madura como para que incluso el hub más barato traiga algún chip que funcione bien, ¿verdad? Pues no: una pequeña cirugía exploratoria mostró que lo único USB 3 de este hub eran los conectores azules de los puertos.
¿Cómo se detecta un hub USB falso?
La primera pista salta a la vista en la placa: la mayoría de los conectores solo tienen cuatro pines. Un puerto USB 3.0 real necesita más contactos para sus líneas de alta velocidad. Al mirar de cerca, el aparato resultó ser en realidad un cable extensor USB 3.0 combinado con un hub USB 2.0 armado a partir de dos chips HS8836A.
El problema es doble. No solo esos chips son exclusivamente USB 2.0, sino que todos los puertos de un HS8836A comparten el mismo ancho de banda de USB 1.1. Algunos hubs sí ofrecen a varios puertos el ancho de banda completo de 1.1, usando el protocolo USB de mayor velocidad hacia el PC como enlace de retorno, pero este no era el caso.
Los otros pecados del diseño
La lista de problemas no terminaba ahí. Había soldadura faltante, cables soldados directamente a la placa y ningún condensador de desacople. Los interruptores por puerto cortan la alimentación USB, pero eso no impediría que se conecte un dispositivo con su propia fuente de poder. El hub trae un conector de barril para alimentación, pero esta se realimentaría hacia el PC, algo que en el mejor de los casos es una mala práctica.
¿Cómo verificar tus propios hubs en casa?
Si usas Linux, prueba el comando lsusb -t y fíjate en la velocidad negociada de tus hubs. Si no es la que esperas, podría ser un problema de cable o, simplemente, que también tienes un hub USB barato. No te sorprendas si tu hub USB 3 muestra a la vez un hub USB 3 y uno USB 2: eso es normal. Pero si solo ves el hub USB 2, algo anda mal, o alguien está mintiendo sobre lo que vende.
Para el comprador de la región, la moraleja es directa: en marketplaces con vendedores anónimos, el rótulo "USB 3.0" no garantiza nada. Un conector azul cuesta lo mismo que uno negro, y es el truco más barato para aparentar una velocidad diez veces mayor a la real. Antes de pagar por velocidad, conviene revisar reseñas con fotos del interior o medir el desempeño real con una prueba simple de copia de archivos.




