El éxito de un programa industrial no solo se mide por la capacidad técnica, sino por la regularidad en la entrega. Para Boeing, el 787 Dreamliner representa la piedra angular de su eficiencia en largo radio. Aunque la primera entrega a All Nippon Airways ocurrió en septiembre de 2011, la prioridad actual es consolidar un ritmo de fabricación estable que deje atrás las dudas sobre su cadena de montaje.

¿Qué impide que Boeing cumpla sus metas de producción?

El CEO de Boeing, Kelly Ortberg, confirmó el pasado 27 de mayo en una conferencia de inversores el objetivo de elevar la producción de ocho a diez aviones mensuales en la planta de North Charleston. Sin embargo, este incremento depende de dos factores críticos que actualmente sufren retrasos:

  • La entrega de motores GEnx de GE Aerospace, piezas esenciales para el 787 junto a los Rolls-Royce Trent 1000.
  • La certificación de los nuevos asientos de clase business con puertas, un requisito que bloquea la entrega final de unidades ya ensambladas.

La imagen a continuación muestra el motor GEnx-1B, componente clave cuya escasez ha afectado los cronogramas de entrega de la compañía en los últimos meses.

Genx 1b
Genx 1b

La gestión de suministros y la certificación técnica del motor GEnx-1B siguen siendo puntos críticos para la escalabilidad del programa Dreamliner en 2026.

¿Por qué el 787 es una prueba de fuego para Boeing?

El contexto actual de Boeing está marcado por la sombra del 737 MAX y el incidente del tapón de puerta en Alaska Airlines. La investigación de la NTSB reveló fallos sistémicos en la supervisión y cultura industrial, lo que ha llevado a la FAA a endurecer el control. Boeing necesita que el 787 sea una prueba de orden y calidad.

El historial reciente no es sencillo. En 2020, la compañía debió pausar las entregas debido a defectos de fabricación, con retrasos que superaron los dos años y generaron retrabajos por más de 5.800 millones de dólares, según datos del Departamento de Transporte de EEUU.

Adicionalmente, el programa 777X sufre sus propios problemas. Tras un cargo de 4.900 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025, Boeing postergó la primera entrega hasta 2027, según informes de AP. Mientras Airbus reportó 793 entregas en 2025, Boeing alcanzó 600, lo que presiona al fabricante a estabilizar el 787 para recuperar competitividad en el sector de fuselaje ancho.

Vía Xataka.