La Casa Blanca rechazó el plan de Anthropic para extender el acceso a su modelo de IA Mythos a unas 70 empresas adicionales, según informó el Wall Street Journal. Mythos puede encontrar y explotar vulnerabilidades de software, lo que despierta preocupaciones de seguridad significativas. Actualmente, alrededor de 50 organizaciones tienen acceso a través de Project Glasswing, incluidos operadores de infraestructura crítica y agencias de gobierno como la NSA.
El asesor de IA David Sacks y otros funcionarios del gobierno consideran que Anthropic dispone de menos capacidad de cómputo que sus competidores, según el reporte. A pesar de los nuevos acuerdos con Amazon, Google y Broadcom, todavía falta tiempo para que la capacidad adicional entre en producción. La administración teme que sumar más usuarios podría limitar el acceso del propio gobierno al modelo.
¿Por qué importa la capacidad de cómputo aquí?
La aritmética detrás del veto es directa: las inversiones anunciadas, sumadas, se acercan a USD 73 mil millones (33 mil millones de Amazon más hasta 40 mil millones de Google), pero el cómputo no se enciende con la firma del cheque. Construir y aprovisionar un cluster de aceleradores nuevos toma meses, y los TPUs comprometidos por Google y Broadcom se traducen en gigawatts de potencia que aún están en proceso de despliegue.
Mientras tanto, Mythos atiende un universo acotado de clientes que el Estado considera prioritarios. Si Anthropic incorpora 70 empresas adicionales sin haber escalado la infraestructura, se reparte la misma torta entre más bocas. La fila se hace más larga y los tiempos de respuesta para los clientes federales empeoran. La Casa Blanca prefiere congelar el universo a 50 organizaciones hasta que la capacidad adicional aterrice.
El contexto: tensión Pentágono-Anthropic
El veto al plan comercial coincide con un movimiento paralelo en el que la Casa Blanca está buscando cómo seguir trabajando con Anthropic tras la decisión del Pentágono de clasificar a la compañía como un riesgo en su cadena de suministro.
Es un equilibrio incómodo: el Pentágono trata a la empresa como un proveedor problemático, pero los equipos de inteligencia y ciberseguridad ya integraron Mythos en sus flujos de trabajo y no quieren perderlo. La administración termina interviniendo para que el acceso del gobierno no se diluya, y el costo lo paga el roadmap comercial de Anthropic.
¿Qué viene en la negociación?
El reporte no detalla cuándo se reabriría el acceso para las 70 empresas en lista de espera. La señal hacia el resto de la industria es clara: cuando un modelo tiene capacidades sensibles de ciberseguridad, el gobierno se reserva un derecho de veto sobre quién más entra a la lista de clientes, aunque no haya un mecanismo regulatorio formal que lo establezca por escrito.
Reporte original publicado en The Decoder, basado en información del Wall Street Journal.




