En las zonas de incendios forestales los minutos cuentan, y la tecnología disponible todavía se queda en la detección. FireDome quiere cerrar esa brecha con un lanzador autónomo instalado en tierra, pensado para proteger comunidades e infraestructura crítica antes de que lleguen los bomberos. El sistema traza cortafuegos de retardante, cubre las estructuras expuestas y apaga los focos secundarios que encienden las brasas antes de que se conviertan en pérdidas a escala de barrio.

El periodista de The Robot Report que firmó la entrevista vive en una de las zonas de California con más riesgo de incendio, y cuenta que la prevención es un tema permanente para él y sus vecinos. En el oeste de Estados Unidos los incendios forestales dejaron de ser una temporada y pasaron a ser una amenaza de todo el año. Para las comunidades de la interfaz urbano forestal (WUI, por su sigla en inglés), el riesgo hoy es también financiero. Quien no puede demostrar que su propiedad está preparada contra el fuego puede quedarse sin seguro.

FireDome es una startup con base en Tel Aviv, Israel, que construye un sistema autónomo de supresión de incendios instalado en tierra. El equipo queda en reposo en el borde de comunidades e infraestructura crítica y, cuando un incendio amenaza, actúa como una "batería de artillería" automatizada.

El medio conversó con el cofundador y CEO de FireDome, Gadi Benjamini, sobre cómo nació la empresa, qué problema resuelve y cómo funciona su sistema de lanzadores.

De la incertidumbre del climate tech a la autonomía contra incendios

La historia de FireDome empieza lejos de California, en una conferencia de tecnología climática en Israel a comienzos de 2024.

Benjamini venía de una startup dedicada al metano y la mitigación climática que terminó cerrando. Estaba en ese limbo conocido por los fundadores, buscando el siguiente problema lo bastante grande y técnico como para dedicarle años.

En esa conferencia, que se centró en la crisis de los incendios forestales, conoció a su futura cofundadora, la doctora Adi Naor Pomerantz, hoy directora de tecnología de FireDome. Los dos notaron que casi toda la innovación en incendios forestales apuntaba a detectar y muy poca a actuar.

"La mayoría de las tecnologías en ese momento estaban pensadas para detectar los incendios cuando están empezando, y no para reaccionar a los incendios", dijo Benjamini a The Robot Report. "Tienes la detección, y después los bomberos llegan al lugar. Llegan tarde, tienen que repartir recursos entre distintos frentes, y eso hace mucho más difícil tener éxito en el combate del fuego".

Benjamini y Pomerantz contaron que compartían dos valores que marcaron el rumbo de FireDome desde el primer día:

  • Tecnología profunda, algo que empuje los límites de la robótica, los sensores y la autonomía.
  • Impacto global, un problema cuya importancia solo va a crecer en las próximas décadas.

Al principio imaginaron sistemas autónomos instalados dentro de las zonas silvestres, con detección y supresión de punta a punta antes de que el fuego se acercara a las comunidades. Pronto chocaron con los límites de cobertura y escala.

Para ser práctico en plena zona silvestre, un sistema necesitaría un alcance efectivo de 1,6 a 2,4 km (1 a 1,5 millas). El lanzador actual de FireDome ofrece un radio de unos 304,8 metros (1.000 pies), con una cobertura de cerca de 28,3 hectáreas (70 acres) alrededor del equipo.

Esa constatación los llevó a otro punto de partida.

"Entendimos que no puede haber una sola solución para el problema de los incendios forestales. No hay una bala de plata", recordó Benjamini. "Nuestra visión para los sistemas en zonas silvestres sigue viva, pero decidimos enfocarnos primero en proteger propiedades específicas, comunidades e infraestructura crítica".

El problema real son las brasas, los recursos y los seguros

Captura del software de FireDome

Para la mayoría de quienes viven en regiones propensas al fuego, la crisis se siente en dos frentes:

  • Riesgo físico, con casas, negocios e infraestructura en el camino de incendios que avanzan rápido.
  • Riesgo financiero, que es la posibilidad misma de mantener la cobertura del seguro.

En la comunidad del autor, en el norte de California, se hacen quemas controladas y manejo de vegetación todos los años. Gracias a eso, su asociación de propietarios obtuvo la certificación de "Firewise Community" y todavía consigue seguros a precio razonable. Los vecinos que quedan justo fuera del límite no tienen la misma suerte y enfrentan pólizas que no se renuevan y primas que se disparan.

FireDome se ubica en el cruce de esas dos presiones.

¿Por qué la detección ya no es el cuello de botella?

La tecnología contra incendios forestales avanzó mucho en detección. Hoy existen redes de cámaras como ALERTCalifornia, operada por la UC San Diego, detección de incendios por satélite, y redes de sensores y sistemas públicos de alerta.

Pero, como apunta Benjamini, una vez detectado el incendio la respuesta sigue dependiendo en gran medida de bomberos y aeronaves:

  • Las brigadas en tierra tienen que combatir el frente de fuego, defender estructuras y proteger vidas.
  • Los aviones cisterna y helicópteros descargan agua o retardante desde gran altura, y buena parte del material se pierde por aerosolización y deriva.
  • Los recursos se reparten entre varios frentes y muchas veces llegan tarde a las propiedades que más importan.

Brasas y efecto dominó

La parte más inquietante de la conversación fue el foco de FireDome en las brasas como verdaderas destructoras de comunidades.

A partir de los incendios recientes en California, incluidos los del área de Los Ángeles, Benjamini señaló que entre 85% y 90% de las estructuras perdidas en la WUI se perdieron por brasas arrastradas por el viento, y no por el contacto directo con un muro de llamas.

Las brasas encienden techos, terrazas y revestimientos. Cuando una casa se prende, se transforma en una enorme generadora de brasas. Trozos de la estructura en llamas salen volando hacia el resto del barrio y desatan un efecto dominó.

"Esto es lo que queremos evitar", dijo Benjamini. "Queremos cortar este efecto dominó cubriendo las estructuras con anticipación, para que cuando una brasa se encuentre con el retardante, no se convierta en un foco secundario".

Visto así, el producto de FireDome va más allá de un nuevo supresor de incendios. La empresa busca meter una capa robótica y autónoma entre la detección y la respuesta tradicional, con un concepto central muy concreto, atacar las brasas y los focos secundarios antes de que escalen a pérdidas a nivel de barrio.

¿Para quién construye FireDome?

La estrategia comercial inicial de FireDome apunta a clientes que tienen mucho que perder y una exposición clara a incendios forestales o a la WUI.

Segmentos principales

  • Comunidades residenciales y asociaciones de propietarios, en especial las de regiones con alto riesgo de incendio y las que buscan reforzar su estatus de "seguras contra el fuego" y su posición ante las aseguradoras.
  • Resorts y propiedades hoteleras, campus grandes en zonas boscosas o de WUI, con alto riesgo reputacional y operativo si un incendio interrumpe la operación.
  • Infraestructura crítica y sitios industriales, como centros de datos, instalaciones de petróleo y gas, parques solares y otra infraestructura energética.

Todas son propiedades extensas y repartidas en el terreno, donde instalar un solo lanzador puede tener sentido económico.

Más allá de los incendios forestales

Aunque los incendios forestales son el foco inicial, el enfoque de FireDome tiene aplicaciones evidentes en incendios industriales, incluidas zonas remotas de plantas grandes a las que cuesta llegar rápido. También podría servir en patios de equipos al aire libre y parques de estanques, además de instalaciones solares o energéticas donde un incendio puede tener efectos en cadena sobre la red eléctrica.

La mayoría de esos lugares ya tiene rociadores interiores y sistemas de supresión exigidos por normativa. FireDome posiciona su lanzador como una capa defensiva exterior y autónoma. Según la empresa, el equipo puede detectar y suprimir incendios locales en el sitio, crear zonas mojadas o cubiertas de retardante para contener la propagación, y complementar como robot el trabajo de los bomberos y de la infraestructura fija.

Un modelo de negocio basado en servicio

Para los primeros clientes, FireDome ofrece el sistema como "protección como servicio":

  • Entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales para los primeros usuarios.
  • FireDome se encarga del estudio completo de riesgo de incendio, el diseño y la ubicación del sistema, la instalación y puesta en marcha, y el mantenimiento y las pruebas anuales.

Para quienes prefieren ser dueños del equipo, la empresa también ofrece un modelo de inversión de capital (CapEx). El cliente compra el hardware y paga una tarifa menor por mantenimiento y servicio.

En ambos casos, FireDome intenta bajar la barrera para que los dueños de grandes propiedades prueben una nueva capa robótica de defensa contra incendios forestales.

Dentro del sistema, lanzadores y "cápsulas inteligentes"

Desde la robótica, FireDome es un ejemplo concreto de robótica de campo aplicada a la resiliencia climática. El sistema combina tres partes:

  • Sensores, con cámaras y sensores ambientales.
  • Planificación y toma de decisiones, a cargo de un computador de misión y sus algoritmos.
  • Actuación, con un lanzador en tierra y cápsulas consumibles.

La defensa del sitio parte con un estudio

Antes de instalar una unidad, la empresa hace un estudio completo de riesgo de incendio del lugar. Revisa estos factores:

  • Topografía, con pendientes, cumbres y rutas de acceso.
  • Vegetación, con los tipos de combustible y su distribución.
  • Clima y microclima, con patrones de viento, humedad y datos históricos.
  • Distribución de los activos, con estructuras, equipos críticos y la huella de la comunidad.

El objetivo es diseñar varias capas de protección. La defensa perimetral rodea la propiedad, y la interior cubre las estructuras y zonas de mayor valor.

Esas decisiones de diseño se cargan en el computador de misión del sistema, que guarda varios escenarios planificados de antemano.

El lanzador, autónomo y mecánico

En el centro de cada instalación está el lanzador de FireDome, un equipo autónomo montado sobre una base de concreto y con cobertura de 360°. Puede proteger hasta 28,3 hectáreas (70 acres), según la geometría del terreno.

Una cubierta protege el mecanismo de la intemperie mientras está en reposo y se abre cuando una alerta externa o una condición relevante activa el sistema.

El equipo no es un arma de fuego y no usa explosivos para lanzar la cápsula ni para abrirla. El mecanismo de lanzamiento es mecánico y está diseñado para ser seguro y confiable.

Cápsulas inteligentes con destino programable

Un técnico prepara un lanzador de FireDome

El lanzador de FireDome usa un mecanismo de lanzamiento mecánico. | Crédito: FireDome

En lugar de proyectiles rígidos, FireDome lanza "cápsulas inteligentes" flexibles. Cada una lleva cerca de 37,8 litros (10 galones) de líquido, que puede ser retardante estándar, una fórmula ecológica o agua cuando corresponde.

La empresa puede asignar a cada cápsula una dirección precisa en el aire sobre la propiedad, el punto donde debe abrirse para lograr la mejor cobertura. Las cápsulas se abren de forma mecánica a poca altura del suelo (entre unos pocos y unas decenas de pies), y no al impactar.

Al abrirse, cada cápsula deja en la superficie una mancha elíptica de unos 4,5 a 7,6 metros (15 a 25 pies) de largo y 2,1 a 3,6 metros (7 a 12 pies) de ancho, según la altura de apertura. Superponiendo esas elipses, el sistema puede trazar un cortafuegos continuo o cubrir de forma pareja techos y otras superficies.

Como la apertura ocurre cerca del suelo, casi no se pierde líquido por aerosolización, a diferencia de las descargas desde aviones cisterna a gran altura, según FireDome.