Los ojos parpadean entre 14 y 20 veces por minuto, y cada uno de esos movimientos es energía que se pierde. Ingenieros de la Universidad Northwestern encontraron cómo aprovecharla para alimentar unos lentes que miden la salud sin batería, informó New Atlas el 15 de octubre.
Casi la mitad de la población mundial usa lentes. Usar un objeto que más de 4.000 millones de personas ya llevan puesto para recoger datos de salud resuelve dos problemas a la vez, y si además no hay batería que cargar ni cambiar cuando se gasta, el resultado se acerca al dispositivo ponible ideal.
"La cara humana es una mina de oro de datos de salud, lo que convierte a los lentes de uso diario en el dispositivo ponible perfecto", dijo Nivedita Arora, de Northwestern, quien dirigió el trabajo. "En general, los dispositivos ponibles registran datos de salud, como el ritmo cardíaco, desde la muñeca. Pero la gente tiene que acordarse de usarlos y de sacárselos para recargarlos. Nuestra idea parte de que la mitad de la población ya usa lentes. Podemos convertir esos lentes en dispositivos ponibles sin pedirle a la gente que cambie sus hábitos ni su conducta."
¿Cómo genera energía GlassTENG?
El prototipo se llama GlassTENG y aprovecha la energía mecánica de los parpadeos, y también la de sonrisas, apretones de mandíbula y cejas levantadas. Sus sensores leen esos movimientos junto con el pulso para seguir condiciones como el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), la fatiga y la salud cardiovascular.
Para lograrlo, el equipo usó nanogeneradores triboeléctricos (TENG), dispositivos delgados que recolectan electricidad estática, la misma que hace que un globo se pegue al pelo. Cuando dos materiales distintos, en este caso el sensor y la cara de quien lo usa, se tocan y luego se separan, intercambian electrones y producen una carga eléctrica breve. Los sensores flexibles de GlassTENG tienen capas que se juntan y se separan cuando la cara se mueve. Según Arora, ese mismo movimiento entrega la energía mecánica que alimenta el sensado.
Tres sensores en el marco
El equipo montó tres sensores en el marco:
- Uno va en el puente de la nariz, junto a la arteria angular, y capta el pulso, los parpadeos y el movimiento de las cejas.
- El segundo descansa en la sien, sobre la arteria temporal superficial, y sigue el pulso y la actividad de la mandíbula.
- El tercero queda más cerca de la oreja y detecta la masticación y el apretar de dientes.
Cada acción deja una huella eléctrica distinta. El pulso, la señal más débil medida, produjo entre 50 y 100 milivoltios. Los parpadeos y las cejas levantadas dieron entre 200 y 500 milivoltios, y los movimientos fuertes de mandíbula llegaron hasta 1,5 voltios.
¿Qué tan preciso es?
Para probar los resultados, un algoritmo de aprendizaje automático entrenado para reconocer patrones a partir de ejemplos analizó las señales de 20 voluntarios. Los investigadores informan una precisión global de 93,8% al identificar qué hacía cada persona. El choque de dientes se reconoció el 99% de las veces y el apretón de mandíbula el 96%. El pulso se midió aparte con 10 participantes sentados y en reposo. Frente a una banda de pecho de referencia, los lentes se desviaron en promedio 1,82 latidos por minuto.
El sistema todavía falla. Si alguien conversa durante la comida, los lentes pueden creer que la boca está ocupada con el plato de fondo. Hablar se identificó bien solo el 55% de las veces y se confundió con comer en el 37% de los casos. Los autores lo atribuyen a que ambas actividades mueven la mandíbula y activan de forma parecida el músculo temporal, ubicado al costado de la cabeza.
El siguiente paso, procesar sin teléfono
Por ahora GlassTENG envía sus datos por Bluetooth a un teléfono o una tableta, pero el equipo quiere cortar esa dependencia.
"A largo plazo queremos hacer el cómputo en el propio dispositivo", dijo Arora. "Si detectara un evento fisiológico, podría tener inteligencia en el dispositivo, sin batería, que dé una respuesta inmediata. Por ejemplo, si detectara que aprietas la mandíbula, podría avisarte de inmediato para que la relajes. Creo que es solo cuestión de tiempo para que los lentes que usamos todos los días puedan monitorear nuestra salud."
El trabajo se presenta esta semana en el simposio UbiComp/ISWC 2026 en Shanghái. La fuente original es el comunicado de la Universidad Northwestern.









