Una radio de onda corta llega prácticamente a cualquier punto del planeta sin infraestructura de por medio. A cambio, y a diferencia de las comunicaciones satelitales, sus tasas de transmisión de datos digitales se miden en cientos de bits por segundo. Rhizomatica, una organización sin fines de lucro con base en Filadelfia, liberó como código abierto un equipo que aprovecha esa cobertura para mandar archivos completos. Se llama HERMES y su fundador, Peter Bloom, explicó a IEEE Spectrum cómo funciona.
Rhizomatica trabaja con comunidades remotas, indígenas y fuera de la red eléctrica en distintos países, levantando infraestructura de radio de onda corta y de telefonía celular. Su personal viaja a lugares de Bangladesh, Brasil y Ecuador. El sistema que instalan se llama High-frequency Emergency and Rural Multimedia Exchange System, o HERMES por su sigla, y opera en la banda de alta frecuencia que va de 3 a 30 megahertz. En esa misma banda funciona Mercury, su módem digital.
¿Cómo llega la señal tan lejos?
"Usamos la ionosfera como nuestro satélite, o espejo, lo que nos ayuda a mover información, voz y datos a distancias realmente largas", explicó Bloom. "Estamos usando radios pequeñas que entregan alrededor de 20 watts de potencia, y podemos hacer de manera bastante confiable enlaces de 400 a 600 kilómetros entre dos radios. Hablamos de lugares que no son fáciles de alcanzar, donde no es simple poner infraestructura terrestre".
La capa que corre sobre ese enlace es software. "HERMES es una pila de software, es un conjunto de programas distintos que trabajan juntos para poder enviar datos por alta frecuencia", detalló. "HERMES te permite enviar prácticamente cualquier archivo. Dependiendo de qué sea el archivo, si es una foto o un correo electrónico o una nota de voz, simplemente lo envía como archivo. Es como una tubería de datos sobre alta frecuencia".
¿Qué gana una comunidad al enviar archivos en vez de voz?
Bloom lo respondió con los usos que ya se le dan en terreno.
"En situaciones de emergencia, la gente envía su latitud y longitud por alta frecuencia para decir, 'oye, estoy aquí en este lugar'", contó. "La gente necesita poder enviar datos por alta frecuencia si hay un manifiesto de carga, una lista de repuestos, telemedicina, esto es lo que tenemos, esto es lo que necesitamos. En vez de tratar de leer eso al aire, es mucho más fácil simplemente enviar el archivo".
El ejemplo que sigue explica por qué una foto importa tanto como un mensaje. "Lo mismo con una foto, si necesitamos evidencia de que un área fue talada ilegalmente, podemos simplemente hacer que alguien la envíe por alta frecuencia, en lugar de pasar días bajando el río para llevar la foto a donde tiene que llegar".
Un cifrado que no todos los países permiten
HERMES incorpora cifrado, algo que las regulaciones de radioafición de muchos países no autorizan. Bloom explicó cómo resolvieron esa tensión.
"Las regulaciones de cifrado para los radioaficionados son diferentes en cada país. Así que es todo opcional, lo enciendes, lo apagas", dijo. "La razón por la que construimos el cifrado es que algunos de los socios con los que trabajamos están en áreas muy sensibles y no quieren estar mandando al aire información que pueda ser capturada fácilmente y usada en su contra".
Diez botes en la bahía de Bengala
El proyecto piloto que Bloom destaca está en Bangladesh, con pescadores artesanales. "Hay 10 u 11 botes que tienen sistemas HERMES. Bastante poco después de que instaláramos esos, uno de los botes tuvo un problema mecánico en la bahía de Bengala, a 100 o 200 kilómetros mar adentro", relató. "Pudieron enviar su posición GPS y un SOS avisando que estaban teniendo problemas. Pudieron coordinar el rescate de la tripulación y del bote. Así que ese fue un momento realmente genial de HERMES en acción, con el que estamos súper contentos".
La entrevista con Bloom aparece en la edición impresa de octubre de 2026 de IEEE Spectrum.




