Por menos de 20 dólares, un hotspot 4G viene con batería, módem celular, WiFi, Bluetooth y pantalla. Borna Kovač tomó uno de esos, un MF800, y lo convirtió en un computador de mano con teclado físico. El proyecto lo reseñó Hackster.io el 21 de septiembre.
Las placas de desarrollo baratas, con la Raspberry Pi a la cabeza, casi terminaron con la costumbre de convertir routers y aparatos viejos en pequeñas máquinas de uso general. Hoy esas placas ya no se ven tan baratas, y los aficionados volvieron a buscarle la vuelta al hardware de consumo para ahorrar dinero.
De Android a Linux
El MF800 es uno de varios hotspots económicos que pueden correr Linux a través del proyecto OpenStick. De fábrica trae Android, pero deja accesible la depuración por ADB y permite reescribir su memoria con otro sistema.
Antes de borrarlo, Kovač extrajo el árbol de dispositivos de Android. Ese archivo le entregó la información de qué componentes hay dentro del aparato y cómo están conectados entre sí, que después resultó decisiva.
Un hotspot con Linux ya sirve por sí solo, pero Kovač no quería una máquina de uso general. Decidió armar un aparato dedicado a mensajería.
Un teclado de iPhone y una pantalla Sharp
Tenía a mano dos piezas que calzaban con la idea. Un teclado Clicks para iPhone 16 Pro Max y una placa de pantalla Adafruit Sharp Memory Display. El teclado incorpora hardware específico de Apple, pero su interfaz es USB estándar, así que una vez conectado al hotspot funciona como cualquier otro teclado USB.
Unir las piezas por cable no fue lo difícil. El problema fue meterlas todas dentro de la carcasa.
Recortar la placa para que entrara
El circuito impreso del MF800 era demasiado ancho para acomodarse en horizontal dentro del teclado Clicks. Kovač estudió la placa, identificó las zonas que se podían eliminar y la recortó hasta dejarla del tamaño necesario.
Uno de los cortes interrumpió la conexión de la batería y hubo que reponerla con un cable puente. Fuera de eso, el hotspot modificado arrancó sin problemas.
También diseñó una placa adaptadora a medida que resuelve cuatro cosas a la vez. Conmuta el USB entre modo anfitrión y modo dispositivo, eleva el voltaje de la batería a 5 V, alimenta la pantalla y convierte los niveles de señal que esta necesita. Los componentes que usó son un TUSB320 para el cambio de modo USB, un SN74LVC8T245 como conversor de niveles, un MCP1640 como elevador de voltaje y conmutadores de carga TPS22917.
El tramado que rescató las imágenes
La pantalla Sharp exigió trabajo del lado del software. Kovač identificó los pines SPI correctos usando el árbol de dispositivos original y adaptó un controlador DRM de Linux que ya existía. Con eso, el sistema trata al panel como una pantalla normal, en vez de obligar a cada aplicación a comunicarse directamente con ella.
El panel monocromo mostraba mal las imágenes, porque el controlador se limitaba a convertir cada píxel en blanco o en negro. Kovač agregó como opción el dithering de Atkinson y el de Floyd-Steinberg, dos algoritmos de tramado que reparten el error entre los píxeles vecinos. Con ellos, las fotografías y el video quedaron mucho más reconocibles.
Quedan cosas por terminar. Falta un soporte de suspensión que funcione bien, un mejor botón de encendido y más ajustes del software.




