NASA cerró en junio de 2026 la misión CAPSTONE (Cislunar Autonomous Positioning System Technology Operations and Navigation Experiment), casi cuatro años después de su lanzamiento y con todos los objetivos primarios y extendidos cumplidos. El microsatélite, del tamaño de un horno microondas y operado por la empresa Advanced Space, fue el primer satélite comercial estadounidense en llegar a órbita lunar y validó tecnologías críticas para la próxima década de operaciones en la Luna.

Integración de paneles solares en la sonda CAPSTONE en Tyvak Nano-Satellite Systems
Integración de paneles solares en la sonda CAPSTONE en Tyvak Nano-Satellite Systems

CAPSTONE despegó en junio de 2022 y probó por primera vez una órbita de tres cuerpos alrededor de la Luna, aprovechando la gravedad combinada de la Tierra y el satélite natural para reducir drásticamente el combustible necesario para mantenerse estable. Tras cumplir con la fase inicial, recibió una extensión de misión de 15 meses que la transformó en banco de pruebas para navegación autónoma, redes tolerantes a interrupciones y satélites definidos por software.

¿Qué probó autoNGC y por qué importa?

El experimento estrella de la extensión fue autoNGC (autonomous Navigation, Guidance, and Control), un software desarrollado en NASA Goddard que le permite a una nave decidir dónde está, hacia dónde va y cómo llegar sin esperar instrucciones desde la Tierra. Partes del sistema ya habían volado en órbita terrestre, pero CAPSTONE fue la primera prueba en el entorno lunar.

La ventana de contacto se estrechó todavía más cuando la Deep Space Network se concentró en apoyar la misión tripulada Artemis II alrededor de la Luna: CAPSTONE quedó con apenas unos pocos pases por semana. Ese hueco terminó siendo el mejor test que podía tener.

Con contacto reducido, autoNGC calculó la posición de la sonda usando un star tracker embarcado que fotografió la Luna, la Tierra y otros cuerpos celestes. La navegación óptica basada en cámara superó en momentos a los métodos terrestres en tiempo real, un resultado que Sun Hur-Diaz, investigadora principal del proyecto en NASA Goddard, resume así:

"Para demostrar realmente que algo funciona, hay que volarlo. El entorno real es la clave."

¿Cómo se comunican las naves cuando el enlace se cae?

En paralelo con autoNGC, CAPSTONE probó DTN (Delay/Disruption Tolerant Networking), la arquitectura de comunicaciones que NASA prepara para operaciones deep space. A diferencia de internet terrestre, las comunicaciones deep space enfrentan retrasos largos y cortes frecuentes. DTN resuelve eso guardando la información a bordo cuando no hay enlace disponible y retransmitiéndola automáticamente cuando el canal se restablece.

La demostración marcó dos primicias: CAPSTONE fue la primera nave en volar los últimos protocolos DTN más allá de la órbita terrestre, y la primera en ejecutarlos sobre el core Flight System de NASA, un framework open source que cualquier misión puede adoptar.

En una prueba concreta, los ingenieros iniciaron una transmisión desde CAPSTONE hacia la Tierra que se cortó antes de terminar. La sonda almacenó lo pendiente y reanudó automáticamente en la siguiente ventana. Toda la data llegó completa.

Recreación artística de una futura base lunar con habitáculos, rovers y paneles solares en la superficie
Recreación artística de una futura base lunar con habitáculos, rovers y paneles solares en la superficie

Ben Anderson, ingeniero de sistemas de la Near Space Network en NASA Goddard, resumió la utilidad futura: "Se puede imaginar a un astronauta caminando detrás de una colina lunar o descendiendo a un cráter y perdiendo la conectividad temporalmente. Esta tecnología permite que la data se retransmita automáticamente cuando se restablece la comunicación."

¿Qué queda para el resto de la industria?

CAPSTONE deja como herencia la validación de que hardware existente en órbita puede alojar aplicaciones nuevas después del lanzamiento, sin necesidad de fabricar y lanzar un satélite nuevo cada vez que se quiere probar una tecnología. Greg Stover, director de la División de Investigación Avanzada del Research and Technology Mission Directorate de NASA, describió esto como un modelo "económico y flexible" para futuros demos lunares.

La sonda fue diseñada y construida por Terran Orbital, es propiedad y operación de Advanced Space, y el programa Small Spacecraft and Distributed Systems del Ames Research Center coordinó la misión. Elementos del stack fueron financiados por el programa Small Business Innovation Research de NASA.

Aunque NASA concluye su participación, Advanced Space seguirá usando la nave como banco de pruebas privado para desarrollo tecnológico.

Contexto para operadores LatAm

Para la comunidad de smallsats en Chile y la región, el resultado clave no es la sonda en sí, sino que sus dos experimentos centrales (autoNGC y DTN sobre core Flight System) son piezas open source o adoptables. El core Flight System de NASA se distribuye bajo licencia abierta y ha sido usado en misiones como GOES-R. Empresas y universidades regionales que trabajen en misiones smallsat de largo alcance pueden apoyarse en esa base sin partir de cero, especialmente relevante para proyectos cubesat que apunten al espacio profundo con presupuestos ajustados.