Hoy se puede comprar casi cualquier cosa con unos pocos toques en el teléfono. El comercio en línea creó millones de entregas pequeñas, y muchas de ellas podrían gestionarse de manera más eficiente si las personas tuvieran algo de ayuda mecánica. Ahí es donde entran los robots repartidores.
Es poco probable que reemplacen del todo a los repartidores humanos, ya que aún necesitan supervisión, pero ese no es necesariamente el punto. La idea es que asuman parte del trabajo repetitivo y los trayectos de corta distancia, y los robots repartidores existentes ya parecen bastante buenos haciendo eso.
¿Por qué los últimos 100 metros son el problema?
El problema son los últimos 100 metros hasta el destino. No suena a mucho, pero esos pasos finales normalmente implican escaleras, soleras, suelo irregular y otros obstáculos con los que los robots sobre ruedas tienen dificultades. La empresa californiana Robot.com presentó un nuevo robot diseñado para manejar esos obstáculos con facilidad.

Robot.com desarrolla robots desde 2017 y tiene varios modelos en su catálogo, entre ellos el R-kiwi, más pequeño, para entregas de comida y paquetes chicos en campus; el R-cargo, más grande, para bodegas y logística de escala industrial; y el humanoide R-noid, diseñado para asistir en tareas del hogar como cocinar y doblar ropa.
¿Cómo entrega el paquete sin que nadie lo reciba?
El nuevo modelo se llama R-dog. Es un robot repartidor de cuatro patas con un diseño de aspecto amistoso, una cola peluda y ruedas en los pies para recorrer terreno plano de manera rápida y eficiente. En lugar de depender enteramente de esas ruedas, el robot tiene patas flexibles y puede doblar las rodillas para lidiar con obstáculos como soleras y escaleras en el camino.
El compartimento de carga forma esencialmente el "cuerpo" del R-dog. Está diseñado para ser lo bastante grande como para llevar varios paquetes a la vez, incluidos pedidos de comida y encomiendas estándar.
La entrega en sí es una de las partes más interesantes del diseño, porque no hace falta que una persona salga al encuentro del robot para recibir el paquete. Cuando el R-dog llega a su destino, abre la pared trasera del compartimento de carga, deja que el paquete se deslice hacia afuera y sigue hacia su siguiente parada.
Sí, se ve exactamente como si el R-dog defecara el paquete. Los creadores no explican, eso sí, cómo el robot identifica cuál paquete liberar si está llevando más de uno al mismo tiempo.

El robot es también un cartel publicitario
Pero la entrega no es el único propósito para el que fue diseñado el R-dog. El hardware caro puede ser difícil de justificar financieramente si la única función del robot es repartir sándwiches, así que los creadores encontraron la manera de convertirlo en una plataforma de publicidad.
El robot tiene dos pantallas digitales, una a cada lado de su cuerpo, que le permiten mostrar avisos mientras se desplaza.
Las vallas publicitarias o los autos con propaganda ya no llaman demasiado la atención, porque estamos acostumbrados a ver decenas cada día. Pero un perro robótico rodando por la calle sería bastante difícil de ignorar. Lo más probable es que uno se detenga, saque una foto, quizá grabe un video y lo comparta en redes sociales. Y por eso mismo esta publicidad resultaría bastante efectiva.
Robot.com incluso tiene su propia plataforma de publicidad, llamada R-ads, que permite cargar y gestionar de forma remota los avisos que se muestran en sus robots e incluso medir las interacciones. La compañía también desarrolló su propia plataforma de gestión de flota, llamada REMI, sobre la que operan todos sus robots, lo que facilita integrar nuevos diseños.
"Cuando quisimos agregar un cuadrúpedo, no necesitamos construir un nuevo sistema operacional desde cero", explica Felipe Chávez Cortés, director ejecutivo y cofundador. "Construimos el R-dog para que corriera sobre lo que ya existe, y eso es lo que hace posible lanzar un nuevo formato de robot al ritmo al que nos movemos".

Otra característica entretenida del R-dog es su audio conversacional integrado, que le permite responder a las personas en tiempo real. Como no es el propósito principal del robot, es probable que sea bastante básico, pero tener una conversación con un perro robótico repartidor igual suena entretenido.
¿Qué falta saber antes de creerle?
El despliegue comercial del R-dog está planificado para 2027. Robot.com no ha revelado públicamente los precios de sus robots, ni ha entregado mucho detalle técnico sobre el nuevo modelo. Eso deja bastantes preguntas abiertas, y la principal es si el R-dog realmente hace las entregas más eficientes o si es una nueva manera inteligente de lograr que la gente se detenga a mirar avisos. Bien podría ser ambas cosas.
Para el contexto latinoamericano hay una pregunta adicional que el anuncio no toca. Un cuadrúpedo que deja el paquete en el suelo y se va asume una vereda segura y un destinatario que sale a recogerlo en el momento. En ciudades donde el robo de encomiendas dejadas en la puerta es una preocupación cotidiana, ese modelo de entrega sin receptor es precisamente el punto débil, no la ventaja.
Hay un segundo obstáculo, más prosaico: la solera chilena estándar y las escaleras de acceso de un edificio son bastante más exigentes que un campus universitario plano, que es el entorno donde estas flotas suelen probarse primero.
Fuente original: Robot.com




