Cranktown City encontró una antena parabólica de ocho pies (unos 2,4 metros) y decidió armar con ella una estación terrena para ver qué señales de satélite podía captar, informó Hackster.io el 28 de octubre.
Los servicios satelitales tienen algo raro. La mayoría, los de televisión y radio, funcionan en una sola dirección. Los satélites transmiten hacia la Tierra para todos, se pague o no el servicio. Por eso en los años 90 había quien "conseguía" televisión satelital gratis comprando una caja de dudosa procedencia que descifraba las señales que ya estaban llegando.
Una antena vieja y un motor de silla de ruedas
Cranktown City compró hace poco un terreno de buen tamaño, así que espacio para algo así le sobra. La antena no estaba en buen estado, pero tampoco hacía falta. Lo único que importa de verdad en una parabólica es la forma del paraboloide, que concentra una señal débil y dispersa en un solo punto. El proyecto consistía en todo lo demás, empezando por lograr que la antena apuntara a objetos en el cielo.
La antena venía con un montaje motorizado que ajusta la elevación, la inclinación hacia arriba y abajo. El primer paso fue construir una base motorizada para el azimut, el giro hacia la izquierda y la derecha. Para eso usó un motor de silla de ruedas que traía su propio tornillo sin fin moviendo un piñón. El mecanizado y la fabricación son lo suyo, así que armar el soporte giratorio le quedaba cómodo. Igual tuvo que rehacer y ajustar el diseño, porque nada sale como se planea.
¿Cómo sabe hacia dónde apuntar?
Para el control usó encoders magnéticos que miden la posición. Una Raspberry Pi les ordena a los motores que giren a través de módulos de potencia robustos y descarga datos de internet para calcular hacia dónde dirigir la antena.
Es más directo de lo que parece. Si se conoce la ubicación propia, y una antena de ocho pies no se mueve de lugar, hay calculadoras simples que entregan el azimut y la elevación necesarios para mirar a un punto específico del cielo. Las bases de datos en línea entregan la posición de los satélites, así que todas las piezas del rompecabezas están disponibles.
La cadena de recepción
Para recibir algo, Cranktown City necesitaba poner una antena en el foco, el punto al que el paraboloide refleja las ondas. La construyó como una antena helicoidal sobre un armazón impreso en 3D.
Esa antena se conecta a un amplificador, que va a un RTL-SDR, que va a la Raspberry Pi. La Pi corre SatDump, un software que decodifica una amplia variedad de transmisiones satelitales.
Con eso, Cranktown City puede apuntar su enorme antena a cualquier satélite y ver qué ofrece, siempre que SatDump sepa decodificar sus datos. También le abre la puerta a experimentar con otras cosas, como la radioastronomía.




