Fuentes cercanas a Apple e Intel le confirmaron a The Wall Street Journal que las dos compañías llegaron a un acuerdo preliminar para que Intel fabrique procesadores para la firma de Cupertino. Las conversaciones llevan más de un año, y los detalles formales se vienen cerrando en los últimos meses. Apple busca diversificar su cadena de suministro fuera de TSMC en medio de la escasez sostenida de chips, y este movimiento sería la confirmación pública de esa estrategia.

¿Qué chips fabricaría Intel para Apple?

Por ahora no está claro qué línea de silicio le va a tocar manufacturar a Intel. Lo que sí se sabe: Intel ya fabricó los procesadores x86 que usaron los Mac y MacBook entre 2006 y 2023, y tuvo en su momento la oportunidad de quedarse con los chips de la serie A para iPhone y iPad, pero la perdió. Tim Cook, según relató después al fundador de TSMC Morris Chang, fue tajante: "Intel simplemente no sabe ser una foundry".

La señal más concreta de que esta vez sí puede salir es que Apple estaba evaluando el proceso 18A de Intel para los chips de su línea M-series de entrada desde noviembre de 2025. Antes de eso, las dos compañías ya conversaban sobre una eventual inversión de Apple en la propia Intel, posibilidad que el presidente Donald Trump dejó caer en declaraciones a comienzos de 2026.

Intel en pleno regreso

El movimiento llega para un Intel que está reconstruyéndose. Bajo el liderazgo del CEO Lip-Bu Tan (sucesor de Pat Gelsinger, que cerró su gestión en julio de 2024 con resultados financieros calificados como desastrosos), la firma viene encadenando acuerdos clave:

  • Nvidia invirtió USD 5.000 millones en Intel y las dos están desarrollando un SoC x86 RTX para PCs.
  • Elon Musk eligió a Intel para su proyecto TeraFab, que va a usar el proceso 14A de la compañía para producir chips de IA.
  • La acción de Intel alcanzó un récord histórico de USD 126,23, superando incluso su peak del boom puntocom en el año 2000.

Ninguna de las dos compañías ha emitido confirmación oficial todavía, así que los términos definitivos del acuerdo, incluyendo qué chips se fabrican en qué proceso y a qué volumen, quedan por verse en los próximos meses. Los detalles importan porque definen si esto es un contrato simbólico de baja capacidad o, como especulan los foros técnicos, podría involucrar un chip de avanzada como un eventual A21 para la próxima generación de iPhone.